Congreso de Recursos Humanos Panamá 2026 debatió la nueva experiencia laboral
- Walter Rivera

- hace 1 hora
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La inteligencia artificial, los nuevos modelos híbridos y la presión por encontrar talento capacitado ya están transformando la manera en que las empresas operan y gestionan a sus colaboradores. Durante el Employee Experience Summit 2026, realizado en el Hotel Sheraton de Panamá, representantes del sector empresarial y gremial analizaron cómo estas tendencias están redefiniendo el mercado laboral panameño y los desafíos que enfrentarán las organizaciones en los próximos años.

(M&T)-. El conversatorio “El futuro del trabajo en Panamá: tendencias que están redefiniendo el talento” reunió a Giulia De Sanctis, presidenta de Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), y Lilia Liu, directora principal de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, quienes coincidieron en que la transformación digital ya no es una discusión futura, sino una realidad que obliga a las empresas a replantear sus estrategias de formación, contratación y experiencia laboral.
Uno de los puntos más destacados fue el impacto de la automatización y la inteligencia artificial en los empleos actuales. Según explicó De Sanctis, el avance tecnológico está redefiniendo prácticamente todos los roles laborales y obligará a millones de personas a actualizar constantemente sus habilidades. Citando datos del World Economic Forum, señaló que hacia 2030 una parte importante de los empleos se transformará y cerca del 39% de las habilidades actuales cambiarán o quedarán parcialmente obsoletas.
La presidenta de APEDE subrayó que las habilidades digitales dejarán de ser opcionales para convertirse en un requisito básico dentro de cualquier organización. Sin embargo, aclaró que muchas empresas no necesariamente planean reemplazar trabajadores con inteligencia artificial, sino reorganizar sus operaciones para combinar mejor las capacidades humanas con la tecnología.
El reto del talento en Panamá
Más allá de la transformación tecnológica, las panelistas coincidieron en que Panamá enfrenta un problema estructural relacionado con la desconexión entre la oferta laboral y las necesidades reales del mercado. De Sanctis recordó que el país mantiene un desempleo cercano al 10.4% y niveles de informalidad que rondan el 48%, lo que dificulta identificar y desarrollar el talento necesario para sectores estratégicos.
A esto se suma el crecimiento de empresas multinacionales y nuevas inversiones en sectores como tecnología, agroindustria y manufactura avanzada, áreas que demandarán perfiles más especializados. Según las expositoras, el desafío no es únicamente encontrar talento, sino crear mecanismos efectivos que permitan conectar a las personas capacitadas con las oportunidades disponibles.
Lilia Liu destacó que la evolución tecnológica no debe verse desde el miedo, sino desde la adaptación. Explicó que muchas tareas rutinarias desaparecerán o serán automatizadas, pero surgirán nuevas posiciones enfocadas en análisis de datos, inteligencia artificial y gestión estratégica. Aun así, insistió en que las competencias humanas seguirán siendo decisivas.
“La inteligencia emocional, el pensamiento crítico y la capacidad de manejar conflictos son habilidades que ninguna máquina podrá reemplazar”, afirmó durante el panel. También enfatizó que las empresas deberán fortalecer competencias relacionadas con liderazgo, comunicación y empatía, especialmente en un entorno laboral cada vez más automatizado.
Educación, pasantías y formación continua
Otro de los grandes temas fue la necesidad de una mayor articulación entre el sector privado, la academia y el Estado. Las participantes coincidieron en que Panamá todavía presenta debilidades importantes en inversión en innovación y desarrollo, así como en programas de capacitación empresarial.
Durante el panel se mencionaron iniciativas como el programa “Mi Primer Empleo”, la nueva Ley de Pasantías y proyectos impulsados por instituciones como el Instituto Técnico Superior Especializado (ITSE), enfocados en reducir la brecha entre formación académica y mercado laboral. Sin embargo, las expositoras reconocieron que aún existe una falta de coordinación entre los distintos sectores involucrados.
Liu insistió en que las empresas deben asumir un rol más activo en el desarrollo del talento, no solo desde el reclutamiento, sino también mediante mentorías, programas de lectura, acompañamiento y formación interna. Para ella, el desarrollo de habilidades blandas y la generación de oportunidades tempranas siguen siendo elementos fundamentales para construir una fuerza laboral más competitiva.
Las panelistas también advirtieron que las nuevas generaciones buscan modelos laborales más flexibles, donde exista equilibrio entre vida personal y trabajo. Esto incluye esquemas híbridos, horarios adaptables y organizaciones enfocadas en el bienestar integral del colaborador.
Hacia el cierre del conversatorio, ambas coincidieron en que Panamá necesita acelerar su preparación frente a los grandes proyectos e inversiones previstos hacia 2030. Esto requerirá no solo infraestructura y tecnología, sino también capital humano preparado para atender nuevas demandas en logística, turismo, hotelería y servicios especializados.
El panel dejó claro que el futuro del trabajo dependerá cada vez más de la capacidad de adaptación, del aprendizaje continuo y de la construcción de alianzas entre empresas, academia y sector público. En medio de la automatización y la inteligencia artificial, el reto ya no será únicamente incorporar tecnología, sino desarrollar personas capaces de evolucionar junto con ella.




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