¿Por qué el reskilling será la política más importante de la década?
- Walter Rivera

- 8 oct 2025
- 2 Min. de lectura
La transformación digital avanza más rápido que la capacidad de muchos países para preparar a su fuerza laboral.

(M&T)-. En Centroamérica, donde las economías dependen cada vez más de la tecnología, el reskilling (o la readaptación de habilidades) se ha convertido en una prioridad nacional. Sin embargo, el ritmo del cambio tecnológico plantea una pregunta urgente: ¿pueden las políticas educativas responder a las necesidades reales del mercado laboral?
La automatización, la inteligencia artificial y el auge de la economía digital están redefiniendo los perfiles profesionales en todos los sectores. De acuerdo con el World Economic Forum, más del 40% de las habilidades actuales de los trabajadores en América Latina quedarán obsoletas en los próximos cinco años. Esto obliga a los gobiernos, instituciones educativas y empresas a repensar su papel en la formación continua.
En países como Costa Rica, Panamá y El Salvador, los ministerios de educación y trabajo han comenzado a articular estrategias conjuntas con el sector privado para reducir la brecha digital. Programas como “Inglés para el Futuro” o “Código Pa’lante” buscan impulsar competencias en idiomas y programación, mientras universidades locales integran módulos sobre IA, análisis de datos y pensamiento crítico. Pero los esfuerzos aún son dispersos, y la falta de políticas sostenidas impide un impacto regional uniforme.
El desafío va más allá de enseñar a usar nuevas herramientas. El verdadero objetivo del reskilling es desarrollar pensamiento adaptativo, resolución de problemas y aprendizaje continuo, capacidades que permiten al talento moverse entre industrias y asumir nuevos roles con facilidad. En Centroamérica, esto cobra especial relevancia ante la creciente demanda de profesionales en ciberseguridad, comercio electrónico y analítica de datos, sectores que crecen a doble dígito según datos de IDC Latin America.
Los organismos multilaterales también han intervenido. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CEPAL han impulsado programas para crear ecosistemas de aprendizaje digital, subrayando que la brecha de talento tecnológico podría limitar el crecimiento económico de la región si no se abordan los vacíos en formación técnica. Estos informes destacan la necesidad de actualizar los currículos educativos, fortalecer la educación técnica y fomentar la colaboración entre universidades, startups y gobiernos.
Las empresas, por su parte, están entendiendo que invertir en capacitación ya no es opcional, sino una cuestión de supervivencia. Iniciativas como los “Corporate Learning Hubs” (centros internos de aprendizaje empresarial) permiten a los colaboradores mejorar sus competencias en un entorno flexible y digital. Además, el auge del aprendizaje basado en IA y plataformas como Coursera o edX ha democratizado el acceso a contenidos de alto nivel para miles de latinoamericanos.
En un contexto donde el talento digital se ha convertido en el nuevo capital estratégico, el éxito de las políticas de reskilling dependerá de la capacidad de los gobiernos para coordinar esfuerzos a largo plazo y garantizar que la educación responda a la realidad productiva. Formar para el futuro ya no es una aspiración, sino una urgencia compartida entre el Estado, la academia y las empresas.









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