Empatía y productividad, la fórmula del liderazgo actual
- Walter Rivera

- 19 nov 2025
- 2 Min. de lectura
Las empresas de hoy enfrentan un entorno marcado por cambio constante, volatilidad económica y exigencias crecientes por parte de los colaboradores. En este escenario, las habilidades técnicas ya no son suficientes para sostener la productividad o la confianza interna.

(M&T)-. La verdadera ventaja competitiva proviene de los líderes capaces de ejercer empatía, comprender a sus equipos y transformar la cultura organizacional desde la conexión humana.
De acuerdo con el Workplace Empathy Study 2024, el 88% de los colaboradores afirma que la empatía aumenta su motivación y compromiso, mientras que el 60% indica que sería más leal a una empresa cuyo liderazgo demuestra comprensión y apoyo. En América Latina —una región con brechas económicas y desafíos sociales profundos— la empatía se convierte en un puente esencial para construir equipos resilientes, cohesionados y orientados a resultados.
La empatía no significa suavidad ni pérdida de exigencia. Al contrario, implica escuchar activamente, anticipar las necesidades del equipo, comprender los factores que afectan el rendimiento y tomar decisiones informadas sobre el bienestar. Los líderes empáticos son capaces de detectar señales tempranas de agotamiento, gestionar conflictos con inteligencia emocional y promover dinámicas que fortalecen la confianza y el desarrollo individual.
En empresas de países como Costa Rica, Panamá y Colombia, donde los modelos híbridos y el talento joven toman protagonismo, la empatía ha permitido reducir rotación, mejorar la colaboración y aumentar hasta un 18% la productividad, según estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esta habilidad se vuelve crucial en equipos intergeneracionales, donde convivir con estilos de trabajo distintos exige flexibilidad, escucha activa y liderazgo inclusivo.
El liderazgo empático también se ha convertido en un factor decisivo en la atracción de talento. Para profesionales altamente capacitados, especialmente millennials y centennials, la calidad del liderazgo pesa tanto como el salario o los beneficios tradicionales. Se busca trabajar en organizaciones donde exista conexión humana, respeto, propósito y claridad emocional.
En definitiva, liderar con empatía no es una moda ni una tendencia pasajera. Es una competencia estratégica, capaz de transformar culturas laborales, fortalecer el desempeño y convertir a las empresas en lugares donde las personas pueden crecer, aportar y encontrar sentido. En tiempos de incertidumbre, la empatía no solo sostiene a los equipos: los impulsa.
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