¿Por qué el estado de ánimo colectivo impacta las decisiones financieras?
- Walter Rivera

- hace 2 horas
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¿Decidimos con la cabeza o con el corazón cuando hablamos de dinero? La respuesta, cada vez más respaldada por datos y estudios, apunta a que el estado de ánimo colectivo tiene un peso mayor del que muchos modelos económicos tradicionales reconocen. En América Latina, la conversación ya no se limita a inflación, tasas de interés o crecimiento del PIB: también incluye emociones como el miedo, la confianza o la expectativa.

(M&T)-. La llamada economía emocional parte de una premisa clara: las decisiones financieras no son completamente racionales. Diversas investigaciones en economía conductual sostienen que apenas alrededor del 20% de las compras se realizan de forma estrictamente racional, lo que deja un amplio margen de influencia a factores psicológicos y sociales. Esto implica que consumir, ahorrar o invertir también responde a percepciones, experiencias y climas emocionales compartidos.
Un análisis reciente sobre clima emocional en América Latina identificó patrones distintos en tres de las principales economías de la región durante 2025. En Argentina, el primer semestre estuvo marcado por la sorpresa, mientras que el segundo —en un contexto electoral— estuvo dominado por el miedo. En Brasil, la emoción predominante fue la anticipación a lo largo de todo el año, mientras que en México el miedo se mantuvo como sentimiento central, aunque entre agosto y octubre se registró un descenso notorio.
El ánimo colectivo y su impacto en el consumo
La evidencia académica respalda que las emociones positivas tienden a aumentar la disposición a asumir riesgos, mientras que los estados negativos impulsan decisiones más conservadoras, orientadas a reducir pérdidas. Este comportamiento se refleja también en indicadores como el índice de confianza del consumidor, una métrica ampliamente utilizada para anticipar movimientos en el gasto.
En 2025, la confianza del consumidor en América Latina mostró incrementos relevantes en algunos países, con Argentina (+6.5 puntos), Colombia (+3.4 puntos) y Perú (+3.1 puntos). Estas variaciones no solo describen percepciones: pueden anticipar cambios en el consumo, la inversión doméstica y la planificación financiera de los hogares.
Un estudio regional sobre el consumidor latinoamericano en 2026 subraya que el optimismo convive con presiones económicas y fatiga social, factores que inciden en la relación con las marcas y en las decisiones de compra. Comprender el estado emocional del consumidor resulta tan relevante como analizar los indicadores económicos tradicionales, ya que ambos elementos se retroalimentan.
De la emoción al mercado
El impacto de la economía emocional no se limita al consumidor individual. Investigaciones en finanzas conductuales han vinculado el sentimiento social extraído de redes y medios digitales con el desempeño de los mercados, incluyendo resultados de fusiones y adquisiciones o fluctuaciones en el valor de mercado de las empresas. Cuando predomina el miedo o la incertidumbre, los inversionistas suelen adoptar posturas más defensivas; en contextos de entusiasmo o confianza, aumenta la tolerancia al riesgo.
Para gobiernos y empresas en América Latina, este enfoque representa una herramienta estratégica. Diseñar políticas públicas, campañas de comunicación o estrategias de marca sin considerar el clima emocional puede generar desconexión con la ciudadanía o los clientes. En contraste, integrar métricas de sentimiento permite anticipar comportamientos, fortalecer la confianza y reducir la brecha entre expectativas y resultados.
La economía emocional no sustituye a los indicadores macroeconómicos, pero sí los complementa. En un entorno regional caracterizado por cambios políticos, presiones inflacionarias y transformaciones digitales, medir el pulso emocional se convierte en un barómetro adicional para comprender hacia dónde se mueve el consumo y la inversión. Más que una tendencia pasajera, se perfila como un componente estructural en la toma de decisiones económicas en América Latina.









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