Stablecoins y banca tradicional redefinen las finanzas regionales
- Walter Rivera

- hace 10 minutos
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Durante años, la relación entre la banca tradicional y las criptomonedas estuvo marcada por la desconfianza. Mientras las entidades financieras observaban los activos digitales como una amenaza a sus modelos de negocio, el ecosistema cripto avanzaba creando alternativas para pagos, remesas y ahorro. Hoy, ese escenario comienza a cambiar en América Latina, donde bancos y empresas tecnológicas están construyendo una nueva etapa de integración financiera basada en activos digitales y stablecoins.

(M&T)-. Diversas instituciones financieras de la región, entre ellas BCP Perú, Banco Santander Brasil, Tower Bank, BCP Bolivia, Caja de Valores y B3, están incorporando servicios vinculados a activos digitales dentro de sus operaciones. La tendencia refleja una transformación del sector financiero latinoamericano, donde la convergencia entre banca y criptomonedas empieza a consolidarse como una oportunidad de crecimiento y modernización.
Según la empresa de infraestructura de activos digitales BitGo, el impulso detrás de esta transición no proviene únicamente de estrategias macroeconómicas o tendencias tecnológicas globales, sino del llamado “cripto cotidiano”: el uso práctico de activos digitales para resolver necesidades reales de los usuarios, especialmente en economías afectadas por inflación, costos elevados de remesas y acceso limitado a servicios financieros tradicionales.
Los números muestran el crecimiento acelerado de este fenómeno. De acuerdo con datos compartidos por la compañía, el flujo cripto en América Latina aumentó 800% entre 2021 y 2024, mientras que las stablecoins representaban el 90% de las tenencias regionales en julio de 2025, frente al 60% registrado en 2022. Las stablecoins se han convertido en uno de los instrumentos más utilizados debido a su estabilidad frente a la volatilidad de otras criptomonedas.
Uno de los motores principales de esta expansión son las remesas internacionales. América Latina mueve aproximadamente US$142.000 millones anuales en remesas, y una parte creciente de estas transferencias se realiza mediante stablecoins para evitar las comisiones promedio del 6,2% asociadas a los sistemas tradicionales de envío de dinero, según estimaciones del Banco Mundial.
La transición también está transformando la infraestructura financiera. Algunas instituciones comienzan a migrar desde sistemas tradicionales basados en mensajería financiera, como SWIFT, hacia esquemas de liquidación sustentados en activos digitales. Este modelo permite la llamada “liquidación atómica”, donde el pago y la confirmación de la operación ocurren simultáneamente, reduciendo tiempos y riesgos operativos.
“En los últimos trimestres, hemos visto cómo los bancos han dejado de ver las criptomonedas como una amenaza y han comenzado a reconocerlas como una mejora esencial de sus infraestructuras principales”, afirmó Luis Ayala, director ejecutivo y Head de Latinoamérica en BitGo. Según el ejecutivo, los usuarios han sido determinantes para demostrar que los activos digitales pueden convertirse en soluciones funcionales y rentables dentro de la economía diaria.
Seguridad y regulación toman protagonismo
A medida que aumenta la integración entre banca y criptoactivos, también crece la atención sobre temas regulatorios y de seguridad. BitGo destacó que uno de los pilares de esta nueva etapa será el fortalecimiento de marcos de cumplimiento normativo, gobernanza y gestión de riesgos. La compañía obtuvo autorización de la Oficina del Contralor de la Moneda de Estados Unidos (OCC) para operar como banco fiduciario nacional, lo que busca generar mayor confianza institucional en el manejo de activos digitales.
El desarrollo de proveedores especializados también está facilitando la adopción. Empresas de infraestructura financiera permiten integrar servicios de activos digitales directamente dentro de los sistemas bancarios tradicionales mediante APIs, eliminando procesos aislados o soluciones externas complejas. Esto abre la puerta para que bancos y empresas no fintech incorporen funcionalidades relacionadas con criptomonedas sin rediseñar completamente sus plataformas operativas.
Nuevos productos financieros en desarrollo
La convergencia entre banca y cripto también está dando paso a una nueva generación de servicios financieros. Entre las soluciones que comienzan a explorarse destacan cuentas respaldadas por stablecoins con rendimiento, pagos internacionales instantáneos y sistemas de nómina transfronteriza. La posibilidad de ejecutar operaciones en tiempo real y con menores costos podría representar un cambio importante para empresas y usuarios en América Latina.
Organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han señalado anteriormente que la digitalización financiera y la expansión de nuevas tecnologías de pago podrían contribuir a mejorar la inclusión financiera en la región, especialmente en mercados donde una parte importante de la población aún no accede plenamente a servicios bancarios tradicionales.
Aunque persisten desafíos regulatorios y debates sobre supervisión financiera, el avance de esta convergencia muestra que el ecosistema cripto ya no opera únicamente como una alternativa paralela al sistema bancario. En cambio, comienza a integrarse dentro de las estructuras financieras tradicionales, redefiniendo la forma en que se realizan pagos, transferencias y servicios financieros en América Latina.




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