La economía circular en acción y el reaprovechamiento de residuos con valor comercial
- Walter Rivera
- 1 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Ante la urgencia climática y las crecientes presiones regulatorias, la economía circular ha dejado de ser un concepto teórico para convertirse en una práctica concreta en empresas de toda América Latina.

(M&T)-. Desde plásticos reciclados en nuevas líneas de empaque hasta residuos agrícolas convertidos en cosméticos, el reaprovechamiento de materiales con valor comercial se consolida como un eje estratégico para la sostenibilidad y la rentabilidad.
Empresas como Grupo Éxito en Colombia, Natura en Brasil y Grupo LALA en México están liderando iniciativas para integrar residuos en sus procesos productivos, reduciendo así su dependencia de materias primas vírgenes. Natura, por ejemplo, ha logrado que más del 20% de sus envases provengan de materiales reciclados postconsumo, mientras que LALA ha comenzado a utilizar subproductos del suero lácteo para producir biogás y alimentar parte de su operación.
Además de beneficios ambientales, estas prácticas están generando nuevas líneas de negocio y ahorro en costos operativos. Según un informe de la CEPAL, las empresas que han adoptado modelos circulares han visto incrementos de hasta un 15% en su eficiencia energética y una mejora sustancial en su reputación corporativa, factor clave para consumidores cada vez más conscientes.
La economía circular también está impactando al sector de las PYMES y el emprendimiento. En Guatemala, la startup ByoEarth transforma residuos orgánicos en fertilizantes naturales, mientras que en Argentina, Unplastify trabaja con marcas regionales para reemplazar envoltorios plásticos por materiales biodegradables provenientes de residuos agrícolas. Estas iniciativas no solo reducen emisiones, sino que crean empleo verde y dinamizan cadenas productivas locales.
No obstante, el desafío persiste: la falta de infraestructura para reciclaje, las barreras logísticas y la ausencia de normativas claras dificultan la masificación del modelo. La Alianza para la Economía Circular en América Latina ha hecho un llamado a los gobiernos para incentivar fiscalmente a las empresas que incorporen procesos circulares y fomentar compras públicas sostenibles.
En un escenario de escasez de recursos y consumidores que exigen mayor coherencia ambiental, convertir residuos en valor ya no es una opción marginal, sino un factor diferenciador de competitividad. La economía circular, al demostrar resultados concretos, se posiciona como un camino viable para alinear impacto económico y ambiental en el tejido empresarial latinoamericano.
