La ventaja ya no está en la tecnología, sino en quienes saben utilizarla
- Luisa Velásquez

- 9 jun
- 3 min de lectura
La inteligencia artificial está transformando la manera en que operan las organizaciones, pero el verdadero diferencial competitivo ya no está solo en adoptar la tecnología, sino en preparar a las personas para utilizarla correctamente.

(M&T)-. Estudios recientes muestran importantes ganancias en productividad y calidad del trabajo cuando los colaboradores reciben formación especializada en IA, aunque expertos advierten que una implementación sin estrategia ni gobernanza puede generar riesgos operativos y de cumplimiento.
La adopción de la inteligencia artificial avanza a un ritmo acelerado en las empresas de todo el mundo, impulsando una nueva etapa de transformación digital. Sin embargo, mientras las organizaciones incorporan cada vez más herramientas basadas en IA, surge una pregunta clave: ¿están realmente preparadas para capacitar a sus equipos y aprovechar todo su potencial?
Los beneficios de la alfabetización en inteligencia artificial parecen ser contundentes. De acuerdo con el informe Work Reimagined de EY, las compañías que desarrollan programas profundos de capacitación en IA logran aumentar la productividad en un promedio de 14 horas semanales por empleado. Además, investigaciones realizadas por Harvard y el MIT indican que los profesionales que utilizan estas herramientas con orientación adecuada completan sus tareas un 25% más rápido y con una mejora de hasta el 40% en la calidad de los resultados.
Para los especialistas, este proceso representa mucho más que una actualización tecnológica. Desde MATC Group sostienen que la capacitación en inteligencia artificial constituye un mecanismo de “blindaje futuro” para las organizaciones, ya que fortalece su capacidad de adaptación y contribuye a reducir la rotación del talento. De hecho, los entornos tecnológicamente maduros registran los niveles más bajos de intención de renuncia de colaboradores clave en los últimos cuatro años.
En esa línea, Paolo Soto, CEO de Landscape, consultora especializada en software e inteligencia artificial, destaca que la formación en IA tiene un impacto directo en la capacidad de innovación de las empresas. “Capacitar en IA democratiza la innovación interna. El colaborador deja de ser un ejecutor de procesos repetitivos y se transforma en un diseñador de soluciones. Esto acelera de forma drástica la respuesta comercial y competitiva de cualquier negocio frente al mercado actual”, afirma.

No obstante, el avance de estas tecnologías también ha puesto en evidencia importantes desafíos. Aunque el 88% de los empleados ya utiliza herramientas de inteligencia artificial en sus actividades laborales, el reporte de EY revela que apenas el 12% ha recibido capacitación formal por parte de sus organizaciones.
Esta brecha ha favorecido la expansión del denominado Shadow AI o “IA en la sombra”, fenómeno que ocurre cuando los trabajadores utilizan aplicaciones externas no autorizadas por las áreas de tecnología. Según datos de Palo Alto Networks, hasta un 58% de los empleados recurre a este tipo de herramientas, incrementando significativamente los riesgos asociados a la filtración de información confidencial, datos de clientes y propiedad intelectual. Como consecuencia, los incidentes relacionados con estas vulnerabilidades se han multiplicado 2.5 veces.
A ello se suma otro desafío creciente: la confianza excesiva en los algoritmos. Sin una formación adecuada, los colaboradores pueden validar información incorrecta, sesgada o incompleta generada por sistemas de IA, trasladando errores a procesos críticos del negocio.
Para Soto, el problema radica en que muchas organizaciones continúan enfocando la capacitación únicamente en el uso técnico de las herramientas.
“El error común es abordar la capacitación de IA solo desde el uso técnico o superficial. No se trata de enseñarle a la gente a usar ChatGPT para automatizar correos automáticos. Si el trabajador no sabe validar la trazabilidad, la coherencia y la ética del dato que le entrega la máquina, la tecnología se convierte en un riesgo de cumplimiento y operación masivo”, advierte.
Pese a estos desafíos, el consenso entre los especialistas es claro: las ventajas de la inteligencia artificial superan ampliamente sus riesgos cuando existe una estrategia adecuada. La clave está en entender que la capacitación no es un evento aislado, sino un proceso continuo que combina habilidades técnicas, pensamiento crítico, criterios éticos y una sólida gobernanza de datos para garantizar que la tecnología impulse el crecimiento sin comprometer la seguridad ni la confianza de las organizaciones.




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