Cómo se transformará la gestión de personas en América Latina
- M&T
- hace 1 día
- 3 Min. de lectura
La gestión del talento dejó de ser un área meramente operativa para convertirse en un eje estratégico que define la competitividad de las organizaciones. A medida que la tecnología acelera los cambios en la forma de trabajar y las expectativas de los colaboradores evolucionan, las áreas de personas enfrentan decisiones que impactan directamente en la productividad, la continuidad operativa y la sostenibilidad del negocio.

(M&T)-. La combinación de inteligencia artificial, trabajo híbrido y marcos regulatorios más exigentes está redefiniendo la agenda de Recursos Humanos en América Latina. Aunque muchas de estas tendencias avanzan con rapidez a nivel global, en la región el desafío pasa por cerrar brechas tecnológicas, culturales y normativas para acelerar la modernización del trabajo y responder a un entorno cada vez más complejo.
En este contexto, Federico dos Reis, CEO de INFORM para Latinoamérica, identifica cinco desafíos clave que marcarán la gestión laboral durante 2026, especialmente en organizaciones con operaciones intensivas en personal y esquemas de turnos.
IA, regulación y nuevas dinámicas laborales
Uno de los cambios más visibles es la creciente adopción de inteligencia artificial aplicada a la gestión de personas. Cada vez más empresas de la región están pasando de la exploración a la implementación concreta de soluciones basadas en IA. De acuerdo con estudios recientes del sector, más del 92 % de las compañías planea aumentar su inversión en inteligencia artificial en los próximos tres años, lo que anticipa una expansión sostenida de herramientas orientadas a optimizar procesos y recursos humanos. En la práctica, esto ya se refleja en un mayor uso de sistemas para la planificación de turnos y la asignación eficiente del personal.
La tecnología también está jugando un papel clave en la integración de trabajadores no presenciales. Más allá del trabajo híbrido tradicional, surgen soluciones digitales que buscan mejorar la comunicación interna, garantizar el acceso equitativo a la información y reforzar el sentido de pertenencia, especialmente en equipos de campo u operaciones críticas. Este tipo de avances tiene un impacto directo en la retención, considerando que la rotación de personal puede implicar costos ocultos de hasta 1,5 veces el salario mensual de un colaborador.
Planificación estratégica y resiliencia organizacional
Otro factor determinante para 2026 será la evolución de las regulaciones laborales en América Latina. Si bien estos cambios suponen mayores exigencias para las empresas, también abren oportunidades para replantear la organización del trabajo. Con el apoyo de tecnología adecuada, las compañías pueden optimizar turnos y distribución del personal, compensando el impacto de medidas como la reducción de la jornada semanal sin sacrificar productividad.
En este escenario, la planificación de turnos se consolida como un eje estratégico. Las organizaciones comienzan a adoptar modelos más robustos que incorporan criterios de ergonomía, previsibilidad y bienestar, avanzando hacia esquemas de trabajo más sostenibles y humanizados. Esta visión no solo mejora la experiencia del colaborador, sino que contribuye a una mayor estabilidad de los equipos y mejores resultados operativos.
Finalmente, la gestión de la fuerza laboral (Workforce Management) emerge como una herramienta clave para fortalecer la resiliencia empresarial. Las compañías que han avanzado en este ámbito reportan reducciones significativas en errores operativos, mayor continuidad del negocio y retornos de inversión superiores a los de otras iniciativas tecnológicas. En este nuevo contexto, RR. HH. deja de ser un área reactiva para asumir un rol más predictivo, capaz de anticipar escenarios y responder con rapidez ante disrupciones.
De cara a 2026, el equilibrio entre tecnología, regulación y bienestar será determinante. La convergencia de estos factores obliga a las áreas de personas a acelerar la adopción de IA, profesionalizar la planificación laboral y reforzar las habilidades humanas, en un entorno donde la competitividad dependerá cada vez más de cómo se gestiona el talento.





