Congreso Nacional de Recursos Humanos de Costa Rica 2026: cómo convertir los primeros días en compromiso real
- Maria Calero
- hace 40 minutos
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En un entorno donde el talento es cada vez más estratégico, la respuesta a esa pregunta puede marcar la diferencia entre la rotación temprana y el compromiso a largo plazo.

En un contexto donde la retención de talento se ha convertido en uno de los principales desafíos para las organizaciones, el proceso de onboarding deja de ser un trámite operativo para posicionarse como un momento clave en la experiencia del colaborador. Bajo esta premisa, durante el Congreso Nacional de Recursos Humanos de Costa Rica, Andrés Valverde, Director de Recursos Humanos de Grupo Purdy, y Katherine Cambronero, Gerente de Recursos Humanos, compartieron su enfoque en la conferencia “Onboarding estratégico: cómo convertir los primeros días en compromiso real”.
El punto de partida es contundente: el onboarding no puede limitarse al primer día de trabajo. Según explicaron, se trata de un proceso diseñado intencionalmente para generar sentido de pertenencia desde antes del ingreso formal del colaborador. “La inducción no es el primer día de trabajo, es el primer día de una promesa que como empresa le decidimos cumplir a quien aceptó un trabajo con nosotros”, señaló Valverde.
En Grupo Purdy, el proceso inicia incluso antes de que el colaborador pise la organización. Invitaciones personalizadas, cartas de bienvenida extendidas a la familia y mensajes directos del liderazgo forman parte de una estrategia que busca generar conexión emocional desde el inicio. Cambronero explicó que estos elementos no son accesorios, sino parte de una arquitectura de experiencia cuidadosamente diseñada. “La pertenencia no nace sola, es el resultado de un diseño constante para crear momentos positivos”, afirmó.
Uno de los datos que sustenta este enfoque es claro: alrededor del 20% de la rotación ocurre durante los primeros 45 días, lo que evidencia la importancia de intervenir desde las primeras etapas del ciclo del colaborador.
Más allá de la comunicación formal, el onboarding en Grupo Purdy apuesta por experiencias vivenciales. Desde el primer día, los colaboradores recorren distintas áreas del negocio, interactúan con equipos y participan en dinámicas que buscan conectar con la cultura organizacional de forma práctica. “Siempre nos presentamos primero como personas, no como roles”, explicó Valverde, destacando la importancia de generar seguridad psicológica y vínculos genuinos desde el inicio.
Este enfoque se complementa con metodologías activas de aprendizaje. En lugar de capacitaciones tradicionales, se integran experiencias como simulaciones, talleres y dinámicas de gamificación que permiten internalizar conceptos clave de forma más efectiva.
Otro de los elementos diferenciadores es la participación activa del liderazgo en el proceso de inducción. Directivos, incluido el CEO, se involucran directamente en la bienvenida de nuevos colaboradores, enviando un mensaje claro sobre la importancia de las personas dentro de la organización. La cercanía no solo fortalece el vínculo inicial, sino que también impacta directamente en el nivel de compromiso. Estudios citados durante la conferencia muestran que la presencia del liderazgo en estos procesos está asociada a mayores niveles de engagement.

El onboarding también se concibe como una guía estructurada para los primeros meses. A través de un manual que abarca los primeros 30, 60 y 90 días, se establecen expectativas claras y se promueve la conversación continua entre el colaborador y su jefatura. Los primeros 30 días se enfocan en conocer y conectar; los siguientes 60 en aportar y aprender; y los 90 en consolidar la pertenencia y generar valor. Este acompañamiento evita que el colaborador navegue solo en sus primeras etapas dentro de la organización. “Sin un mapa, hasta el talento más brillante se puede perder”, enfatizó Valverde.
Aunque los indicadores de rotación son relevantes, los expositores enfatizaron que el verdadero éxito del onboarding no se mide únicamente en permanencia, sino en la calidad de la experiencia a largo plazo. Para Grupo Purdy, el objetivo es que los colaboradores recuerden su proceso de inducción años después como un momento significativo en su trayectoria profesional. “Queremos que las personas sigan recordando su inducción como un momento memorable, incluso años después”, compartieron.
Finalmente, los expositores subrayaron que el onboarding no es un proceso estático. Se trata de un sistema vivo que se revisa y ajusta constantemente, en función de la experiencia de los colaboradores y las necesidades del negocio. La pregunta que guía esta evolución es simple, pero contundente: ¿estamos diseñando una experiencia para que las personas sientan que pertenecen o simplemente estamos cumpliendo con el primer día de trabajo?




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