Caída en el tipo de cambio y contrabando; ¿Correlación o causalidad?

En la gestión del análisis de datos, particularmente en conjuntos bivariados, existe una máxima que señala que la correlación no implica una causalidad inmediata, es decir, el hecho que dos fenómenos materiales y evidentes parecen tener un comportamiento conjunto directo o inverso, no necesariamente indica que la variable independiente sea la causa directa de la incidencia de la otra, evidenciando que el génesis del hecho estudiado puede ser mera coincidencia, o bien, no estar relacionado de forma conductual.

Por: Dr. Juan Diego Sánchez Sánchez, Ph.D
Asesor y analista financiero, abogado, profesor e investigador
(M&T)-. No obstante de lo anterior, al observar una correlación alta entre dos variables, esto da paso al análisis a fondo de las razones o causas del hecho que se considera como dependiente, el cual al ser definido de previo por un ligamen para con la variable independiente, es científicamente viable establecer una hipótesis de incidencia, y dar paso así a su eventual probatoria.
Bajo esta lógica pueden analizarse diversos eventos, siendo para el caso que acá interesa la posible influencia que pueda ser dada por la incidencia del tipo de cambio bajo en el incremento del contrabando, es decir, una hipotética causalidad inversa.
Vale indicar que de forma lamentable y según datos de las autoridades competentes, el contrabando representa valores sumamente altos del PIB, superando el 2.5%, además de presentar crecimientos relevantes en los bienes incautados, incluso superiores al 50% de forma anual, señalando así un claro crecimiento en esta práctica ilegal. Por otra parte, como es bien sabido, el tipo de cambio presenta un claro empuje hacía la baja, es decir, a una depreciación del dólar y una revalorización del colón, movimientos que tienen una repercusión directa en el costo país, una afectación negativa en las exportaciones, el turismo y las zonas francas, pero con impacto positivo en las importaciones.
Es precisamente del punto anterior que se observa un ligamen para con el contrabando, esto pues, debe recordarse que la importación refiere a la internación y nacionalización de bienes hacia el territorio nacional, mismos que ingresan de forma física al país y son eventualmente vendidos en valores colonizados, con su pago internacional correspondiente en dólares.
Esta misma dinámica se observa en el contrabando, con la gran diferencia de su funcionamiento ilegal, donde las mercancías nunca se nacionalizan, ni se cumplen los trámites necesarios, ni mucho menos la cancelación de los impuestos pertinentes, no obstante, su fenomenología de pago y venta con un diferencial cambiario es la misma.
Ahora bien, al darse un tipo de cambio bajo el colón cuenta con un valor mayor frente al dólar, implicando que se necesitan menos de los primeros para la adquisición de los segundos, aspecto que torna sumamente atractiva la actividad importadora, y más aún, de forma reprochable el contrabando, donde el perpetrador del ilícito ve incrementada su ganancia por la aplicación de una diferencia cambiaria, donde el valor de lo pagado por las mercancías ilegales se ve reducido en dólares gracias a un colón de mayor valía. Este tema sin duda demuestra tener una relación directa con los flujos del contrabando, en especial por una especie de incentivo financiero, donde el elemento lucrativo ilegal se torna aún mayor para estas personas vacías de moral y ética.
Puede señalarse así una aparente correlación, la cual y al analizar los datos oficiales, parece demostrar que a medida que el tipo de cambio ha disminuido el contrabando ha aumentado, señalando que la política cambiaria adoptada por el Estado parece tener un efecto casi inmediato en el incentivo al trasiego de bienes de forma contraria a la norma. Es fundamental señalar que no puede achacarse, en ninguna circunstancia, que exista una intencionalidad estatal al incentivo de esta ilegal actividad, no obstante, casi por un efecto rebote, el sostenimiento de una política de tipo de cambio asociada a la baja, parece tener como efecto casi directo el empuje no voluntario a la actividad contrabandista.
En línea de lo anterior, cabe también la interrogante si la causa del tráfico de productos es el tipo de cambio bajo, tema que parece tener una respuesta negativa, al menos en su ejecución general, puesto que, evidentemente existen muchas y diversas razones de esta despreciable actividad, donde el mejor ejemplo es su prevalencia aún cuando la tasa cambiaria es alta, no obstante, el análisis de fondo radica en el incremento del fraude mercantil en referencia a la caída del tipo de cambio, situación que parece revelar una correlación evidente y parcialmente causal.
Más allá de un tecnicismo correlativo y causal, vale reflexionar sobre uno de los puntos medulares del tema, el cual lamentablemente señala que quizás la principal causa de la existencia y disponibilidad de una oferta de bienes contrabandeados es la evidente presencia de una demanda por parte del mercado, punto que denota una falta de consciencia, pérdida de la ética y una cultura asociada a la aceptación de hechos ilícitos como parte normal del flujo comercial




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