Santa Lucía Jungle Hacienda: la apuesta de Marriott por el lujo experiencial que redefine la hospitalidad en Costa Rica
- Carolina Benavides

- 15 abr
- 3 Min. de lectura
El ingreso de Autograph Collection al entorno de Carara confirma una tendencia clara en la industria: la rentabilidad del turismo de alto valor se construye desde la autenticidad, la sostenibilidad y el acceso a redes globales de distribución.

(M&T) - En un mercado turístico altamente competitivo como el costarricense, donde la diferenciación ya no pasa únicamente por la ubicación o la infraestructura, sino por la experiencia integral del huésped, Santa Lucía Jungle Hacienda, Autograph Collection, emerge como una apuesta estratégica que combina naturaleza, lujo y modelo de negocio escalable.
El proyecto, ubicado en Carara, responde a una lógica clara de posicionamiento: capturar al viajero que busca desconexión cercana a San José, pero con estándares internacionales. “Queremos posicionarnos como un lugar de descanso cerca a San José, en donde el huésped puede tener una conexión real y auténtica con la naturaleza”, explicó José Eduardo Arteaga, gerente general del hotel.
Lujo, naturaleza y una operación coherente
Este enfoque se alinea con una de las principales transformaciones del sector: el viajero ya no busca únicamente alojamiento, sino experiencias memorables vinculadas al entorno. En ese contexto, uno de los mayores retos del proyecto fue lograr que el lujo no se sintiera impuesto. “El objetivo no era ‘poner un hotel de lujo en la selva’, sino construir una experiencia donde la naturaleza siguiera siendo la protagonista”, señaló Arteaga . Esta visión tiene implicaciones directas en la operación y en la estructura de costos, donde cada decisión debe sostener un equilibrio entre sofisticación, autenticidad y eficiencia.
Bajo esa misma lógica, la rentabilidad del proyecto se construye desde la coherencia estratégica. “Autenticidad y rentabilidad no son opuestos, bien gestionadas se potencian”, afirmó el vocero , reflejando un cambio en la forma en que se entienden los negocios de hospitalidad de alto nivel: ya no se trata de lujo ostentoso, sino de valor percibido, personalización y conexión real con el destino.
Gastronomía como motor de valor
Dentro de este modelo, la gastronomía deja de ser un complemento para convertirse en un eje central del negocio. La propuesta culinaria está liderada por el chef Patrick Llinares Guevara, cuya trayectoria internacional en cocinas de alto nivel aporta peso al posicionamiento del proyecto. Su formación en instituciones de prestigio y su paso por restaurantes de referencia le permiten construir una oferta alineada con las expectativas del viajero global, donde la técnica, el respeto por el producto y la identidad cultural forman parte esencial de la experiencia.
Más allá del prestigio, la incorporación de un perfil como Llinares responde a una lógica clara de negocio: elevar el ticket promedio, fortalecer la recordación de marca y convertir la oferta gastronómica en un motivo de viaje por sí mismo.
Escala global y proyección de demanda
A esto se suma el respaldo de Marriott Bonvoy, cuya red global de distribución y base de clientes permite acelerar el posicionamiento del hotel desde su apertura. “Es una herramienta con canales de distribución globales, reconocimiento de marca y una base de miembros que buscan activamente nuevas experiencias dentro del portafolio”, explicó Arteaga . En un entorno donde la visibilidad internacional y la velocidad de penetración son determinantes, pertenecer a este ecosistema reduce riesgos y fortalece la proyección de ocupación.
El caso de Santa Lucía Jungle Hacienda refleja tendencias claras en la industria: el crecimiento de un lujo más relajado y auténtico, la consolidación de la sostenibilidad como factor decisivo y el aumento de la inversión en productos diferenciados con alto componente experiencial . En un país donde el turismo representa cerca del 8% del PIB, según el Banco Central de Costa Rica, la evolución del sector apunta hacia modelos que privilegian el valor sobre el volumen.
Más que un hotel, el proyecto se posiciona como una señal de hacia dónde se dirige la hospitalidad en la región. El reto ya no es atraer turistas, sino atraer al turista correcto. Y en esa ecuación, quienes logren integrar experiencia, sostenibilidad y rentabilidad con coherencia serán los que definan el estándar de la próxima década.




He estado en hoteles similares en la selva y me gustaron. Lo único que no me gustó fue la cantidad de insectos en la jungla. Además, la señal de internet suele ser mala. Recientemente estuve en un hotel así en México y quería abrir https://respincl.com/casinos/confiables/ o ver algún video mientras tomaba el sol junto a la piscina. Pero no pude hacerlo bien porque la conexión se interrumpía constantemente. Espero que en este hotel Marriott sea diferente, ya que planeo viajar a Costa Rica en el futuro.
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