Reestructuración del BDA en Panamá avanza con reducción de pérdidas y control de cartera
- Manuel Robles Quintero

- hace 7 minutos
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Medidas de ajuste financiero y gobernanza buscan estabilizar la entidad tras años de irregularidades.

(M&T).- En un contexto regional donde las instituciones públicas buscan mayor eficiencia y sostenibilidad financiera, los procesos de reestructuración se han convertido en una prioridad para corregir distorsiones acumuladas durante años. La transparencia, el control del gasto y la mejora en la calidad crediticia son ejes clave en este tipo de transformaciones.
Como parte del plan de reordenamiento del Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA), el gerente general del Banco Nacional de Panamá, Javier Carrizo, presentó ante el Consejo de Gabinete una serie de medidas dirigidas a sanear las finanzas de la entidad, la cual, según explicó, registraba pérdidas anuales de US$15 millones.
Carrizo detalló que, como primer resultado de estas acciones, en 2025 se logró reducir la pérdida a US$9.4 millones, mientras que para 2026 se proyecta avanzar hacia una mayor estabilidad financiera. Entre las decisiones adoptadas destacó un plan de contención del gasto que incluyó la reducción de la planilla, el cierre de 20 sucursales y la disminución de la flota vehicular de 250 a 100 unidades, las cuales fueron transferidas a otras entidades públicas, municipios y la Policía.
En paralelo, se ha reforzado el control de calidad de la cartera crediticia mediante la revisión de operaciones aprobadas que estaban pendientes de desembolso. La mayoría de estas solicitudes fueron rechazadas al identificarse que buscaban cancelar deudas deterioradas en otras instituciones financieras, práctica que había sido recurrente en el pasado.
El diagnóstico también reveló que 18 de los 20 principales clientes del banco se encontraban en procesos de cobro legal, lo que, según Carrizo, evidenciaba un uso inadecuado de la entidad. En este contexto, se solicitó a la Contraloría General de la República la realización de una auditoría, proceso que no se llevaba a cabo desde hacía dos décadas.
Como parte de las medidas correctivas, se fortalecieron los procesos de aprobación de préstamos eliminando la discrecionalidad de los gerentes regionales, quienes anteriormente podían autorizar créditos de hasta US$100 mil con una sola firma, situación que fue señalada como un factor de despilfarro.
No obstante, el proceso de ajuste ha mantenido el enfoque en el apoyo al sector productivo. Entre los créditos activos se encuentran 100 préstamos destinados a pequeños productores para la instalación de pozos, y en los últimos cinco meses se han desembolsado US$5.7 millones.
Finalmente, Carrizo destacó la implementación de una estrategia integral de recuperación que incluye el fortalecimiento del equipo de jueces ejecutores, un diagnóstico tecnológico, la creación de una instancia tripartita entre el MEF, el BDA y el Banco Nacional para impulsar un proyecto de ley de transformación, así como el traslado de parte de la cartera a un fideicomiso aprobado por la Junta Directiva, con el objetivo de agilizar la recuperación y reducir el riesgo de pérdidas.




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