Emergencias climáticas y animales: una Lección desde Europa para América Latina
- Walter Rivera
- hace 4 horas
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Cuando ocurre una emergencia climática o un desastre de gran escala, las prioridades suelen activarse de forma automática: evacuaciones humanas, protección de infraestructura crítica y restablecimiento de servicios esenciales.

(M&T)-. Sin embargo, los animales continúan ocupando un lugar secundario en la mayoría de los planes de respuesta, pese a que su protección está estrechamente vinculada con la seguridad, la salud pública y la recuperación emocional de las comunidades.
El debate ha cobrado nueva relevancia a partir de análisis recientes publicados por EFEverde, que ponen sobre la mesa una pregunta clave: ¿están realmente preparados los sistemas de emergencia para incluir a los animales cuando ocurre un desastre? Aunque el enfoque parte de experiencias en España, el planteamiento ofrece aprendizajes valiosos para regiones altamente expuestas a eventos extremos, como América Latina.
Según el análisis de EFEverde, la ausencia de protocolos claros para animales durante emergencias no responde a una falta de sensibilidad social, sino a vacíos operativos y normativos. Los sistemas de protección civil suelen centrarse en la población humana, mientras que los animales quedan fuera de los procedimientos estandarizados, obligando a respuestas improvisadas que aumentan los riesgos durante evacuaciones y rescates.
Esta reflexión resulta especialmente pertinente para América Latina, una región que enfrenta de manera recurrente huracanes en el Caribe y Centroamérica, inundaciones en países de América del Sur, incendios forestales y deslizamientos de tierra, además de fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes. En estos escenarios, la falta de lineamientos para el traslado, resguardo y atención de animales domésticos y de producción ha demostrado ser un factor que complica la respuesta y retrasa las evacuaciones.
Situaciones similares se observan también en episodios de frío extremo en Estados Unidos, donde heladas severas afectan tanto a personas como a animales de compañía y fauna silvestre. La ausencia de refugios temporales que contemplen animales ha sido señalada como una barrera que dificulta una respuesta integral y segura ante emergencias climáticas.
El enfoque desarrollado por EFEverde destaca que la protección animal no es un asunto aislado, sino parte de una gestión de riesgos moderna. Cuando los animales no están contemplados, las personas tienden a resistirse a evacuar, se generan riesgos sanitarios y se incrementa la carga emocional sobre las comunidades afectadas y los equipos de respuesta.

Desde el ámbito institucional, distintos organismos de protección civil —tanto en Europa como en América Latina— reconocen que la inclusión de los animales en la planificación de emergencias sigue siendo una asignatura pendiente, aunque existen avances graduales en la elaboración de directrices que buscan integrar esta dimensión de forma más estructurada.
Algunos territorios han comenzado a desarrollar protocolos específicos para emergencias volcánicas, inundaciones o huracanes, incorporando equipos veterinarios, espacios de acogida temporal y coordinación con organizaciones civiles. Estas experiencias demuestran que integrar a los animales mejora la eficiencia general de la respuesta y reduce riesgos colaterales, tanto humanos como ambientales.
La clave, coinciden especialistas, está en la planificación previa. Identificar a los animales como sujetos de protección, definir responsabilidades entre autoridades, servicios veterinarios y voluntariado, y contar con recursos logísticos adecuados permite actuar con mayor rapidez y orden cuando ocurre una emergencia.
Además, la comunicación resulta determinante. La falta de canales oficiales claros durante los desastres suele derivar en esfuerzos descoordinados, acceso no autorizado a zonas de riesgo y duplicación de tareas. Protocolos bien diseñados permiten canalizar el apoyo ciudadano de forma segura y eficiente.
El creciente reconocimiento social y legal de los animales como seres sintientes refuerza la urgencia de este debate. Tal como plantea EFEverde desde la experiencia europea, la protección animal en emergencias no puede seguir tratándose como un tema secundario, especialmente en regiones como América Latina, donde el impacto de los eventos climáticos extremos continuará en aumento.
En un contexto marcado por huracanes, inundaciones, incendios y olas de frío cada vez más frecuentes, integrar a los animales en los planes de emergencia deja de ser una cuestión simbólica y se convierte en una necesidad operativa, social y ética, alineada con una gestión de riesgos verdaderamente integral.





