Ethereum para todos: Finanzas abiertas, crédito global y nuevas oportunidades para América Latina
- Editorial
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Durante décadas, millones de personas en América Latina han vivido excluidas del sistema financiero tradicional. Abrir una cuenta bancaria, acceder a crédito o generar rendimientos sobre los ahorros ha sido, para muchos, costoso, lento o simplemente imposible. En este contexto, la tecnología no aparece como una moda, sino como una herramienta con potencial de transformación estructural.


Por: Ana Belén González
Fundadora de Ethereum México y Marketing Lead en Fluid.
(M&T)-. En los últimos años, infraestructuras financieras digitales basadas en blockchain, con Ethereum como una de las más relevantes a nivel global, han comenzado a modificar esta dinámica. Estas tecnologías permiten construir aplicaciones financieras abiertas, accesibles desde cualquier lugar con conexión a internet y sin depender exclusivamente de intermediarios tradicionales.
Hoy, una persona en América Latina puede acceder a alternativas financieras que antes estaban fuera de su alcance: ahorrar en monedas digitales vinculadas a divisas como el dólar o el euro, mover dinero de forma transfronteriza en minutos o participar en nuevos esquemas de crédito y financiamiento. En economías marcadas por la volatilidad, este tipo de acceso no es un lujo, sino una opción adicional para proteger el valor del dinero y planificar a largo plazo.
El impacto va más allá del ahorro. Sobre infraestructuras como Ethereum se han desarrollado modelos que permiten acceder a crédito utilizando activos digitales como garantía, reduciendo algunas de las barreras tradicionales que han limitado históricamente el acceso financiero en la región. Del mismo modo, existen mecanismos que permiten generar rendimientos de manera más transparente, donde las reglas son públicas y los riesgos pueden evaluarse de forma directa. Para muchas personas, esto representa un primer acercamiento a una relación más activa y consciente con sus finanzas.
Sin embargo, el cambio más profundo no está solo en el dinero, sino en el trabajo. El ecosistema que se ha formado alrededor de Ethereum y otras tecnologías abiertas ha impulsado una nueva economía del conocimiento. Profesionales de América Latina, desarrolladores, diseñadores, marketers, analistas y gestores de comunidades, colaboran hoy en proyectos globales, reciben pagos internacionales y construyen productos utilizados por usuarios en distintos países. La barrera deja de ser la geografía y pasa a ser la capacidad de aprender y aportar valor.
Este entorno también ha dado lugar a una nueva generación de emprendedores. Desde la región están surgiendo aplicaciones y soluciones financieras diseñadas para problemas locales, como remesas, pagos transfronterizos o acceso a crédito, pero con ambición global. La tecnología deja de ser importada como un producto terminado y comienza a construirse desde América Latina, con un entendimiento más profundo de sus realidades económicas y sociales.
Por supuesto, los desafíos siguen siendo relevantes. La educación financiera y tecnológica continúa siendo una barrera clave, al igual que la experiencia de usuario, la claridad regulatoria y el acceso desigual a infraestructura digital. Pero, a diferencia de ciclos tecnológicos anteriores, Ethereum y otras infraestructuras abiertas permiten que cualquier persona pueda aprender, experimentar y construir sobre ellas.
Hablar de Ethereum en América Latina no es hablar de una solución mágica, sino de una infraestructura abierta que amplía opciones. Opciones para acceder al dinero, al crédito, al trabajo y a la creación de valor en un sistema históricamente cerrado. Para la región, esto representa una oportunidad concreta de pasar de la exclusión a una participación más activa en la economía global.





