El nuevo cuello de botella empresarial: talento para acompañar la transformación digital

La aceleración tecnológica está modificando las capacidades que demanda el mercado laboral. Para 2027, el 44% de las habilidades fundamentales de los trabajadores habrá cambiado.

La inversión en tecnología ya no se limita a adquirir plataformas, infraestructura o herramientas digitales. Para las empresas, el siguiente desafío está en contar con personas capaces de implementarlas, adaptarlas y convertirlas en soluciones para sus propios entornos de negocio.
El reto adquiere especial relevancia en Centroamérica, donde Costa Rica, Guatemala, Honduras y El Salvador se han convertido en destinos atractivos para multinacionales que buscan talento calificado a costos competitivos. Ese crecimiento, sin embargo, también ha expuesto una brecha cada vez mayor de profesionales con competencias digitales críticas.
El Foro Económico Mundial estimaba en su informe Future of Jobs 2023 que, para 2027, el 44% de las habilidades fundamentales de los trabajadores a nivel global habrán cambiado. A este escenario se suma la proyección de Korn Ferry de una posible escasez mundial de más de 85 millones de trabajadores calificados para 2030.
Desde la perspectiva del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la evolución de la Industria 4.0 hacia una Industria 5.0 coloca al talento en una posición central. La colaboración entre personas y máquinas, junto con la resiliencia y la sostenibilidad, plantea nuevas exigencias para el capital humano.
De la tecnología a las capacidades
En este contexto, GBM plantea una estrategia de formación que busca ir más allá del aprendizaje de herramientas. A través de GBM University, la empresa impulsa un ecosistema orientado al desarrollo de capacidades técnicas, emocionales y de liderazgo.
“Más que una unidad de capacitación, es un ecosistema de desarrollo que impulsa el crecimiento de personas, equipos y organizaciones, combinando lo mejor del conocimiento técnico con el poder transformador del desarrollo humano”, explica Shirley Villalobos, gerente regional de Ventas de Educación en GBM University.
La propuesta parte de una realidad empresarial en la que la tecnología, por sí sola, no resuelve desafíos como atraer y fidelizar talento, gestionar equipos multigeneracionales, formar líderes, fortalecer culturas innovadoras o acelerar la adopción de nuevas herramientas.
“Las organizaciones no cambian cuando implementan una nueva tecnología; se transforman cuando son las personas las que evolucionan”, puntualiza Villalobos.
El enfoque también busca conectar la formación con las necesidades concretas de las organizaciones. “No hablamos desde la teoría, sino desde la ejecución”, añade la ejecutiva.
Academia y empresa buscan cerrar la brecha
Como parte de esta estrategia, GBM fortaleció su propuesta mediante una alianza estratégica con la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), con la intención de combinar experiencia empresarial y rigor académico.
“Esta sinergia integra lo mejor de dos mundos: la experiencia práctica y la visión empresarial junto con el rigor académico de una de las instituciones más prestigiosas de la región”, señala Villalobos.
El movimiento refleja un cambio en la conversación sobre transformación digital: la competitividad ya no depende únicamente de qué tecnología adopta una organización, sino de qué tan preparada está su gente para utilizarla, adaptarse a ella y generar nuevas posibilidades a partir de su aplicación.
En un mercado donde las habilidades están cambiando con rapidez, el desarrollo del talento se convierte así en una pieza cada vez más vinculada a la capacidad de las empresas para responder a los desafíos tecnológicos.




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