Eficiencia, valor y nuevos hábitos de compra marcan el rumbo del consumo en América Latina
- Luisa Velásquez

- hace 5 días
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Un análisis regional basado en datos de consumo continuo identifica diez hechos clave que explican cómo los hogares latinoamericanos están ajustando sus decisiones de compra y anticipa las tendencias que moldearán el mercado en 2026.

El consumo en América Latina atraviesa un proceso de transformación estructural que comenzó a hacerse evidente en 2025 y que ya perfila los principales movimientos del mercado para 2026. En un contexto de presupuestos más ajustados e incertidumbre económica, los consumidores de la región adoptaron un comportamiento más estratégico, priorizando la eficiencia, la búsqueda de valor y una mayor planificación de sus decisiones de compra.
De acuerdo con un análisis regional difundido por Worldpanel by Numerator Latam, basado en datos continuos de consumo en distintos países, el volumen de bienes de consumo de alta rotación (FMCG) muestra señales de desaceleración tras 11 trimestres consecutivos de crecimiento. Este cambio sugiere una transición hacia un escenario de mayor estabilidad, con menor expansión en volumen y una competencia más intensa entre marcas y canales.
Uno de los ajustes más relevantes del período fue la disminución en la frecuencia de compra, combinada con carritos de mayor tamaño. El aumento de la inflación en FMCG llevó a los hogares a reducir el número de unidades adquiridas por visita, reforzando la planificación del gasto y la comparación entre alternativas. Este comportamiento se intensificó en países que atravesaron procesos electorales, donde la cautela financiera del hogar ganó protagonismo.
La búsqueda de la mejor relación costo-beneficio se consolidó como el principal criterio de decisión en todos los mercados analizados. Como resultado, el mercado se reorganizó por franjas de precio: las marcas económicas y las marcas propias ganaron terreno en las ocasiones de compra, mientras que las marcas de posicionamiento intermedio perdieron participación. En paralelo, los formatos mayoristas y las tiendas de descuento reforzaron su rol dentro de la rutina de compra, avanzando tanto en penetración como en frecuencia y redefiniendo el concepto de conveniencia para el consumidor latinoamericano.
El comercio electrónico mantuvo una trayectoria de crecimiento sostenido a lo largo de 2025 y se consolidó como un canal estratégico para el desarrollo del mercado en 2026. La expansión de su penetración, impulsada por categorías como cuidado personal y por una competencia cada vez más intensa entre plataformas globales y regionales, aceleró inversiones en logística, surtido y experiencia de compra, ampliando su atractivo para nuevos consumidores.
Otro rasgo distintivo del nuevo escenario fue la profundización del efecto “high–low”. Las marcas premium y las marcas propias crecieron de manera simultánea, reflejando un consumidor que alterna entre ahorro e indulgencia según la ocasión. Este comportamiento incrementó la presión sobre las marcas de posicionamiento medio y elevó el desafío de construir y sostener la lealtad, en un contexto donde la recompra se volvió más fragmentada.

Las preocupaciones por la salud continuaron influyendo en las decisiones de compra, los productos con bajo contenido o sin azúcar pasaron a ocupar un lugar central dentro de la canasta, acompañados por una demanda sostenida de proteínas y productos asociados a la nutrición cotidiana. Estas tendencias se vinculan con cambios más amplios en los estilos de vida, el envejecimiento activo y el cuidado de la salud.
Finalmente, el crecimiento de la categoría de alimentos para mascotas se consolidó como uno de los fenómenos más resilientes del consumo regional. Cambios demográficos como el aumento de hogares pequeños, el envejecimiento poblacional y la caída de la natalidad han reforzado el rol de las mascotas dentro de la estructura familiar, impulsando el avance del segmento en valor y volumen.
Según el análisis, el futuro del consumo en América Latina estará cada vez menos ligado al crecimiento poblacional y más asociado a la reconfiguración de los hogares, las edades y los estilos de vida. En este entorno, las marcas que logren ajustar su estrategia de portafolio, precios, canales y ejecución a los nuevos patrones del shopper estarán mejor posicionadas para competir y crecer en 2026.









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