Congreso de Recursos Humanos Panamá 2026: Deloitte afirma que el talento ya no se retiene solo con salario
- angiecantillo1
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En una conversación liderada por ejecutivas de Deloitte para Centroamérica, la firma plantea que el mercado laboral cambió de manera irreversible. La inteligencia artificial redefine funciones, los candidatos evalúan a las empresas como si fueran marcas de consumo y las organizaciones que no entiendan el nuevo contrato emocional con sus colaboradores enfrentarán más rotación, menor compromiso y procesos de contratación cada vez más costosos.

(M&T)-. El mercado laboral latinoamericano dejó atrás la lógica de estabilidad que dominó durante décadas. La escena que describe Valeria Cortés, gerente de Estrategia, Riesgo y Transacciones de Consumo en Deloitte para Centroamérica, es la de un ecosistema donde los profesionales reciben ofertas simultáneas desde distintos países, comparan beneficios en tiempo real y abandonan compañías en cuestión de meses si no encuentran desarrollo, propósito o flexibilidad.
“Hace algunos años una persona se quedaba 10, 15 o 20 años en una organización y eso ya no lo vemos”, explicó Cortés durante una presentación junto a Geraldine Coronel, socia de Advisory & Consulting de Deloitte. “Hoy tenemos opciones de trabajo en otros países. Podemos trabajar para Estados Unidos, Argentina o Europa. El talento está decidiendo”.
La frase resume una transformación que atraviesa a las empresas tecnológicas, corporaciones multinacionales y firmas de servicios profesionales: la competencia ya no ocurre únicamente entre compañías locales. El trabajo remoto convirtió el reclutamiento en un mercado global y eso alteró radicalmente la relación de poder entre empleadores y candidatos.
En la práctica, esto significa procesos de contratación más frágiles y veloces. Cortés relató casos en los que candidatos reciben ofertas mientras están siendo entrevistados por otra empresa o deciden esperar apenas unas horas para comparar propuestas antes de aceptar un puesto.
En sectores intensivos en conocimiento, particularmente tecnología, finanzas y consultoría, el fenómeno se volvió cotidiano. Deloitte sostiene que muchas organizaciones siguen intentando resolver este nuevo escenario con herramientas del pasado.
El problema ya no es atraer personas, sino definir correctamente qué talento se necesita
Uno de los puntos centrales de la exposición es una crítica directa a los procesos tradicionales de recursos humanos. Según las ejecutivas, numerosas compañías continúan publicando vacantes sin haber definido con claridad el problema que intentan resolver, el tipo de cultura organizacional requerida o el rol estratégico de esa contratación.
“El problema no es el talento, es la definición de lo que necesitamos”, afirmó Cortés.
La firma vinculó esta falta de claridad con indicadores preocupantes de compromiso laboral. Deloitte citó datos propios según los cuales apenas el 21% de los trabajadores se siente fuertemente comprometido con la cultura de su empresa. Entre líderes y gerentes, el nivel sube apenas al 27%.
La lectura de Deloitte es particularmente dura porque desplaza el foco desde la motivación individual hacia el diseño organizacional. Para las consultoras, el bajo compromiso no se explica únicamente por salarios o beneficios, sino por decisiones estructurales equivocadas tomadas antes de contratar.
En ese contexto, la cultura corporativa dejó de ser un elemento decorativo de marca empleadora y pasó a convertirse en un factor operacional. Las empresas necesitan entender no solo si un candidato posee habilidades técnicas, sino también si puede integrarse al funcionamiento real del equipo.
“El currículum puede verse perfecto, pero si la persona no se va a acoplar a la cultura de la organización o del equipo, probablemente no va a durar más de seis meses”, señaló Cortés.
La inteligencia artificial no elimina el trabajo humano, redefine su valor
Otro eje de la conversación giró alrededor de la inteligencia artificial y el impacto que ya está teniendo sobre las estructuras organizacionales.
Lejos del discurso apocalíptico que domina parte del debate tecnológico, Deloitte plantea que la IA no sustituye automáticamente a las personas, sino que reconfigura qué habilidades generan valor.
“La inteligencia artificial es una herramienta, un sistema, pero no debería funcionar sola. Debe ser parte de la estrategia”, explicó Cortés.
La ejecutiva sostuvo que muchas empresas todavía interpretan la IA como una solución táctica para automatizar tareas, cuando en realidad debería incorporarse como un nuevo modelo operativo. En esa transición, desaparecen actividades repetitivas y administrativas, pero crece la importancia de capacidades humanas como criterio, liderazgo, adaptación y colaboración.
La postura coincide con el más reciente informe de tendencias de capital humano de Deloitte, donde la firma argumenta que la ventaja competitiva ya no proviene exclusivamente de la tecnología, sino de la capacidad de las personas para trabajar junto a ella.
Esa transformación también está modificando las expectativas de los empleados. Según Deloitte, los profesionales ya no buscan únicamente ascensos verticales. Buscan movilidad horizontal, nuevas habilidades, certificaciones, exposición a tecnologías emergentes y oportunidades de aprendizaje continuo.
“Hoy el talento está buscando aprender. Está buscando desarrollarse. Está buscando certificarse y aprender sobre inteligencia artificial”.
La paradoja es evidente: mientras las empresas aceleran la adopción de IA, muchas todavía no están formando a sus propios equipos para utilizarla estratégicamente.




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