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¿Somos o no emocionalmente responsables?

Voy a iniciar esta vez, con un autor que casi todos o leemos o por lo menos hemos escuchado, en algún momento de nuestra vida, a alguna persona citarlo.



Por Patricia Arias, conferencista internacional, escritora y CEO de ComunicArte.


(M&T)-. Daniel Goleman (1995) asevera que la Inteligencia Emocional es la que permite conocer las propias emociones, manejarlas, motivarse a uno mismo, reconocer las emociones de los demás y finalmente establecer relaciones.


Ante lo descrito, deseo aprovechar el espacio de este artículo para llevarte a reflexionar sobre este enunciado:


¿El conocernos implica también que nosotros decidimos molestarnos? ¿Decidimos no estar tristes? ¿Decidimos no sentir frustración?


En mi primer Libro: “Aprende a ser feliz aun cuando estés triste en la pág. 22 cito: “Sin embargo puedo asegurarte que todo alrededor de tu vida, te sucederá para bien o para mal, los problemas siempre existirán, pero tú puedes cambiar la dirección de tus acciones con una buena actitud, descansando en un ser superior que da reposo al cansado, tal como se dice en la biblia en Mateo 11:28”

Puedo entonces asegurarte, que con excepción de la tristeza que puede ser producida por hechos concretos, lo cierto es que ordenarle a nuestra mente a través de nuestros pensamientos, está científicamente comprobado que puede cambiar el rumbo de nuestra actitud y nuestro comportamiento ante situaciones y personas.


Cuando hayamos logrado dale nombre a la emoción que nos resta energía y nos agota habremos vencido el desconocimiento emocional que frustra, detiene, te provoca mal humor y te aísla.


Todo tiene que ver con neuronas interconectadas


Según el artículo de Ciencias Médicas del Pinar del Rio: “El objeto más complejo descubierto hasta ahora en cualquier parte del universo es el órgano que ocupa el espacio comprendido entre nuestras orejas: el cerebro. Aunque su peso oscila tan sólo entre los 1300 y 1500 gramos, el cerebro humano contiene unos 11 billones de células nerviosas especializadas, capaces de recibir, procesar y transmitir las señales electroquímicas de las que dependen todas las sensaciones, acciones, pensamientos y emociones humanas. Pero no es el elevado número de neuronas individuales lo más relevante del cerebro, sino cómo están organizadas e interconectadas”



Haciendo un análisis de lo cotidiano emocional y llevándonos al plano del relacionamiento laboral en las empresas, cada vez es más necesario y urgente que los Colaboradores conozcan acerca de cómo funciona la más maravillosa creación que corresponde a su cuerpo integral, porque una vez, que como Coach, aprendí a conocer mi sistema Neuroexperiencial, ésto me permitió gestionar de mejor forma mis emociones y ser más productiva.


Ante lo expuesto, deseo complementar mi análisis citando al experto comunicador y escritor argentino Antonio Di Génova cuando asegura que: “El Enfoque Neuroexperiencial se desarrolla a través de un proceso que le permite al individuo construir su propio conocimiento, desarrollar habilidades y reforzar sus valores directamente desde la experiencia”.


A mayor conocimiento personal, óptima eficiencia laboral


Concluyentemente y por ello imparto Conferencias y Capacitaciones, soy del criterio que el Colaborador debe ser visto desde la perspectiva de su creación humana, y debemos estar conscientes que éste, no está exento de sentir emociones que pueden, en gran medida, afectar su productividad y desempeño, sabidos que según lo descrito, el autoconocimiento contribuirá en su vida a anular creencias limitantes, le permitirá una transformación producto de su consciencia y a la vez, le proveerá de espacios de conocimiento que le proactivarán progresivamente.


Ahora que ya tienes información científica que te muestra lo que en definitiva puede ser la causa de tu felicidad o desdicha, cabe preguntarse:


¿Somos o no emocionalmente responsables?




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