Informalidad laboral persiste en América Latina: 55% de los trabajadores sigue fuera del empleo formal
- Walter Rivera

- hace 1 hora
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¿La informalidad laboral es únicamente consecuencia de la falta de oportunidades? La respuesta parece ser más compleja. El 55% de los trabajadores de América Latina y el Caribe se desempeña actualmente en la economía informal, una proporción que prácticamente no ha cambiado durante casi dos décadas y que obliga a replantear las estrategias utilizadas para generar empleos de mayor calidad en la región.

(M&T)-. El reciente informe “Racionalizar la informalidad: Protección social, calidad del empleo y crecimiento”, del Banco Mundial, plantea que reducir este fenómeno requiere ir más allá de facilitar registros empresariales o modificar regulaciones laborales. El organismo propone actuar simultáneamente sobre el desarrollo de habilidades, el crecimiento de las empresas formales y la modernización de los sistemas de protección social.
Uno de los principales hallazgos es que la informalidad no responde a una sola realidad laboral. Dentro de ese 55% conviven asalariados que encuentran barreras para incorporarse al mercado formal y trabajadores independientes que permanecen voluntariamente durante años en el autoempleo. Factores como la flexibilidad de horarios, la autonomía y la posibilidad de administrar su propio tiempo pueden influir en esa decisión.
De hecho, un análisis realizado para el estudio entre trabajadores de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú encontró que quienes trabajan por cuenta propia pueden valorar considerablemente la independencia y flexibilidad. Los resultados indican que algunos estarían dispuestos a sacrificar hasta la mitad de sus ingresos a cambio de mantener características laborales asociadas con el autoempleo.
El crecimiento empresarial entra en la ecuación
La discusión tampoco se limita al trabajador. Una parte considerable de la actividad informal se concentra en micronegocios y empresas familiares que operan principalmente a escala local, sin necesariamente seguir una trayectoria orientada hacia una expansión empresarial significativa.
Desde esta perspectiva, intentar formalizar cada micronegocio por sí solo tendría un alcance limitado. El desafío consiste también en crear las condiciones para que las empresas con mayor potencial productivo puedan invertir, innovar, aumentar su escala y contratar más trabajadores, ampliando así la oferta de puestos formales y productivos.
El Banco Mundial señala que el peso del autoempleo tiende a disminuir conforme avanzan las economías y las empresas formales de mayor tamaño elevan su productividad y generan mejores oportunidades laborales. Por ello, el bajo dinamismo empresarial aparece como una de las piezas centrales para entender por qué la informalidad permanece elevada en la región.
Tres frentes para reducir la informalidad
El informe propone abordar el problema mediante tres grandes líneas de acción: desarrollar el capital humano, facilitar el crecimiento empresarial y modernizar la protección social. La primera implica fortalecer tanto la educación y formación técnica de los trabajadores como las capacidades de los emprendedores.
La segunda apunta a construir un entorno regulatorio más predecible y con acceso inclusivo al financiamiento, de manera que las compañías productivas encuentren mejores condiciones para crecer. La tercera plantea revisar la arquitectura de la protección social para que pueda responder de manera más directa a las necesidades de las personas y no dependa exclusivamente de su modalidad de contratación.
Este último punto adquiere especial importancia porque los beneficios asociados al empleo formal no siempre son valorados por los trabajadores en la misma proporción que su costo. Según el análisis del Banco Mundial, esa diferencia puede terminar funcionando como una especie de costo adicional de la formalización, tanto para trabajadores como para empleadores.
Con más de la mitad de la fuerza laboral regional todavía en la informalidad, la discusión pasa entonces de preguntarse únicamente cómo formalizar trabajadores a analizar cómo crear suficientes empleos productivos para que la formalidad resulte atractiva y sostenible. La combinación de talento, empresas capaces de crecer y sistemas de protección adaptados a las nuevas dinámicas laborales aparece como una ruta para comenzar a modificar una cifra que lleva cerca de veinte años prácticamente estancada.




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