Fortinet Xperts Roadshow NOLA 2026 destacó la importancia de anticiparse a las interrupciones tecnológicas

Una empresa puede invertir en sistemas de protección, monitoreo y detección de amenazas, pero ¿qué sucede cuando un incidente logra interrumpir sus operaciones? La capacidad de mantener activos los servicios esenciales, responder a una crisis y recuperar los procesos afectados se ha convertido en un componente fundamental de la gestión de riesgos empresariales. La ciberseguridad ya no consiste únicamente en evitar ataques, sino también en prepararse para sus posibles consecuencias.

(M&T)-. Esta perspectiva fue abordada durante el Fortinet Xperts Roadshow NOLA 2026, celebrado en Punta Cana, República Dominicana, donde Martín Hoz, vicepresidente sénior de Ingeniería de Preventa de Fortinet para América Latina y el Caribe, analizó la importancia de fortalecer la ciberresiliencia empresarial ante amenazas que evolucionan con mayor rapidez y complejidad.
Según el especialista, los próximos tres años estarán marcados por una mayor utilización de inteligencia artificial en el desarrollo de ciberamenazas, lo que podría reducir considerablemente los tiempos disponibles para identificar y contener incidentes. Esta transformación plantea nuevas exigencias para las organizaciones, especialmente aquellas cuya actividad depende de plataformas digitales, servicios en línea y sistemas interconectados.
Hoz explicó que las empresas necesitarán integrar sus herramientas de seguridad y automatizar determinadas capacidades de respuesta para enfrentar ataques que pueden desarrollarse a velocidades superiores a las de los procesos manuales. Sin embargo, destacó que la protección tecnológica debe formar parte de una estrategia más amplia, orientada a preservar el funcionamiento de las operaciones.
La continuidad del negocio requiere preparación
Uno de los principales desafíos identificados por el ejecutivo es la dependencia de componentes tecnológicos cuya interrupción puede afectar múltiples procesos empresariales. Una falla en la conectividad, los sistemas de autenticación o los servicios que respaldan las aplicaciones podría generar consecuencias operativas, incluso cuando otros elementos de la infraestructura continúen funcionando.

Por esta razón, Hoz destacó la importancia de incorporar redundancia y eliminar puntos únicos de falla, no solamente en los sistemas considerados tradicionalmente críticos, sino también en aquellos que permiten mantener conectados los diferentes servicios de una organización.
La preparación también implica contar con capacidad suficiente de procesamiento y
conectividad para responder a situaciones inesperadas.
Un incremento considerable del tráfico, una interrupción tecnológica o determinadas modalidades de ataque pueden comprometer la disponibilidad de los servicios si las infraestructuras no están diseñadas para adaptarse a estas condiciones.
Desde una perspectiva empresarial, estas decisiones tienen implicaciones directas sobre la continuidad de las operaciones, la atención a los clientes y la capacidad de recuperación. Por ello, la evaluación de riesgos debe considerar no solo la posibilidad de sufrir un incidente, sino también sus efectos sobre los procesos que sostienen la actividad de la organización.
Los simulacros permiten identificar debilidades antes de una crisis
Además de las inversiones tecnológicas, Hoz subrayó la necesidad de evaluar periódicamente la preparación de las organizaciones mediante ejercicios de simulación y auditorías. Los denominados tabletop exercises permiten recrear escenarios de crisis y revisar cómo responderían las distintas áreas de una empresa ante un incidente de ciberseguridad.
Estas actividades pueden involucrar a equipos de tecnología, operaciones, asesoría legal, comunicación y dirección empresarial, debido a que las consecuencias de un ataque no siempre se limitan a los sistemas informáticos. La coordinación entre estas funciones resulta relevante para gestionar interrupciones, tomar decisiones y mantener informados a los públicos afectados.
El especialista también planteó que la preparación ante nuevas amenazas debe formar parte de la planificación a largo plazo. Entre los desafíos emergentes mencionó la evolución de la computación cuántica y sus posibles implicaciones para los mecanismos criptográficos utilizados actualmente en la protección de comunicaciones.
Otro aspecto señalado fue la transformación de las competencias que necesitarán los profesionales de ciberseguridad. A medida que las herramientas incorporen más automatización e inteligencia artificial, los especialistas deberán comprender cómo interactúan los diferentes componentes tecnológicos y cómo coordinar su funcionamiento dentro de una estrategia integral de protección.
Las declaraciones de Hoz se produjeron durante el Fortinet Xperts Roadshow NOLA 2026, encuentro que reunió a ingenieros y especialistas de empresas socias de Fortinet en Centroamérica y el Caribe. La actividad incluyó capacitaciones y laboratorios relacionados con inteligencia artificial, seguridad de redes, acceso seguro y operaciones de ciberseguridad.
La perspectiva compartida durante el evento plantea una consideración para las organizaciones: la efectividad de una estrategia de ciberseguridad también debe evaluarse por su capacidad para sostener el negocio cuando ocurre un incidente. Identificar dependencias tecnológicas, preparar planes de respuesta y fortalecer los mecanismos de recuperación puede ayudar a reducir el impacto operativo de las amenazas digitales.




Comentarios