¿Cómo están transformando las fintech los mercados no bancarizados?
- M&T
- hace 6 horas
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En los últimos años, el crecimiento de las fintech ha transformado la forma en que millones de personas acceden a servicios financieros. En 2026, esta evolución cobra aún mayor relevancia en los mercados no bancarizados, donde amplios sectores de la población permanecen fuera del sistema financiero tradicional. Más que una tendencia tecnológica, se trata de una oportunidad estructural para impulsar la inclusión financiera y dinamizar economías emergentes.

(M&T)- De acuerdo con el World Bank, cerca de 1,400 millones de adultos en el mundo aún no tienen acceso a una cuenta bancaria formal, lo que limita su capacidad de ahorrar, invertir o acceder a crédito. En este contexto, las fintech han logrado cerrar brechas mediante soluciones digitales accesibles desde dispositivos móviles, eliminando barreras como la falta de infraestructura bancaria o los altos costos de operación.
Uno de los factores clave detrás de este crecimiento es la penetración de smartphones y el acceso a internet móvil. Plataformas de pagos digitales, billeteras electrónicas y servicios de microcrédito están permitiendo que personas sin historial financiero puedan integrarse al sistema económico. Esto ha dado lugar a nuevos modelos de evaluación crediticia, basados en datos alternativos como comportamiento de consumo, uso del teléfono o historial de pagos digitales.
En América Latina, el ecosistema fintech ha experimentado una expansión acelerada. Países como México, Brasil y Colombia lideran la adopción, pero Centroamérica también muestra avances importantes. Según el Inter-American Development Bank, la región ha visto un crecimiento sostenido en startups financieras que buscan atender segmentos históricamente excluidos, especialmente en áreas rurales y economías informales.
El impacto de las fintech va más allá del acceso a servicios básicos. Al facilitar el crédito y los pagos digitales, estas plataformas impulsan el emprendimiento y la formalización de pequeños negocios. Esto se traduce en mayor dinamismo económico, incremento en la productividad y generación de ingresos en comunidades que antes operaban fuera del sistema.
Las remesas también han sido un motor clave. En países altamente dependientes de estos flujos, las fintech han reducido costos y tiempos de envío, permitiendo que más recursos lleguen directamente a los beneficiarios. Este cambio no solo mejora el bienestar de las familias, sino que también fortalece el consumo interno.
A pesar del crecimiento, el sector enfrenta desafíos importantes. La regulación es uno de los principales. Muchos países aún están adaptando sus marcos legales para equilibrar innovación y protección al consumidor. Una regulación inadecuada puede frenar el desarrollo del sector o, por el contrario, generar riesgos sistémicos.
La confianza del usuario también es un factor crítico. En mercados donde la informalidad es alta, las fintech deben trabajar en educación financiera, transparencia y seguridad digital para consolidar su adopción. La ciberseguridad, en particular, se ha convertido en un elemento clave para sostener el crecimiento del ecosistema.
De la inclusión a la transformación
Más allá de su rol inicial como facilitadoras de acceso, las fintech están evolucionando hacia plataformas integrales que ofrecen servicios más sofisticados, como inversión, seguros y gestión financiera personalizada. Este cambio marca el paso de la inclusión financiera hacia una transformación estructural del sistema financiero.
Según el World Economic Forum, la digitalización financiera podría redefinir la relación entre usuarios y servicios financieros en la próxima década, especialmente en mercados emergentes donde la adopción tecnológica avanza más rápido que la infraestructura tradicional.
Para América Latina y Centroamérica, el crecimiento de las fintech representa una oportunidad única para reducir brechas históricas. Sin embargo, capitalizar este potencial requerirá colaboración entre gobiernos, sector privado y organismos internacionales.
La clave estará en impulsar marcos regulatorios adecuados, fomentar la innovación y garantizar la inclusión real de los usuarios. En un mundo cada vez más digital, las fintech no solo están ampliando el acceso financiero, sino que están redefiniendo quién puede participar en la economía.
