Crédito estratégico: Cómo convertir deuda en crecimiento sostenible
- Walter Rivera

- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
¿Es el crédito un riesgo o una oportunidad? La diferencia no siempre está en la tasa de interés, sino en la estrategia con la que se utiliza. En Costa Rica, donde el financiamiento sigue siendo uno de los principales motores para proyectos personales y empresariales, la clave no es evitar el crédito, sino saber convertirlo en una herramienta de crecimiento sostenible.

(M&T)-. Al cierre de 2025, la cartera de crédito en el país creció un 4,87%, reflejando su peso dentro del sistema financiero nacional. De acuerdo con datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF), las personas físicas concentran aproximadamente el 62% del saldo principal de la cartera crediticia, lo que evidencia la alta participación de créditos personales y de consumo en el mercado costarricense. Estas cifras no solo muestran dinamismo, sino también la necesidad de un uso más estratégico del financiamiento.
Desde una visión empresarial y profesional, el crédito puede funcionar como habilitador de expansión, productividad y generación de valor. Cuando se destina a inversión y no únicamente a consumo inmediato, el impacto cambia. Financiar estudios universitarios, certificaciones técnicas o programas de especialización puede convertirse en una inversión con retorno sostenido, al mejorar empleabilidad, nivel salarial y estabilidad laboral.
Carlos Mena, gerente comercial de MultiMoney, sostiene que el crédito debe entenderse como una herramienta para construir futuro, siempre que exista planificación financiera responsable y objetivos claros. En esa línea, el financiamiento deja de ser una carga y pasa a ser un instrumento que impulsa desarrollo profesional y crecimiento empresarial.
Crédito como inversión y no como gasto
El financiamiento estratégico implica analizar si el recurso solicitado generará un valor futuro medible. En el caso de la formación académica, por ejemplo, organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han documentado que mayores niveles educativos están asociados con incrementos sostenidos en ingresos a lo largo de la vida laboral, especialmente en economías con sectores de servicios y tecnología en expansión.
Sin embargo, el crecimiento no depende solo del acceso al crédito, sino de su integración dentro de una planificación financiera más amplia. Complementar financiamiento con ahorro previo, subvenciones o incluso socios estratégicos puede reducir riesgos y evitar cargas financieras desproporcionadas. El objetivo es que la deuda sea sostenible y alineada con la capacidad real de pago.
Para maximizar el impacto del crédito orientado al crecimiento, es recomendable seguir un proceso estructurado. Primero, definir con precisión el destino de la inversión. Segundo, estimar el retorno esperado, ya sea en ingresos adicionales o expansión del negocio. Tercero, evaluar la capacidad de pago sin comprometer la estabilidad financiera. Además, comparar tasas de interés, plazos y comisiones permite tomar decisiones informadas. Finalmente, contar con un fondo de respaldo y dar seguimiento periódico a los resultados asegura que el beneficio supere el costo financiero asumido.
En un entorno donde el financiamiento forma parte activa de la dinámica económica nacional, el reto no es endeudarse o no, sino cómo hacerlo con visión de largo plazo. Utilizado estratégicamente, el crédito puede convertirse en un catalizador de movilidad profesional, fortalecimiento empresarial y dinamismo productivo para Costa Rica.




Cuando se planifica adecuadamente, la deuda puede transformarse en una palanca de expansión, Among Us Online innovación y consolidación financiera.