Centroamérica y el Caribe enfrentan mayores riesgos por el alza de los precios de la energía, según el FMI
- Walter Rivera

- hace 2 horas
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La evolución de un conflicto a miles de kilómetros de distancia puede modificar el comportamiento de las economías de este lado del mundo. El aumento de los precios de la energía, la volatilidad financiera y los cambios en los flujos de capital están comenzando a transformar las perspectivas para América Latina y el Caribe, donde los efectos no serán iguales para todos los países.

(M&T).- Un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que la guerra en Oriente Medio tendrá un impacto desigual en el hemisferio occidental. Mientras algunos exportadores de materias primas podrían beneficiarse temporalmente del incremento de los precios del petróleo, otras economías, especialmente las dependientes de las importaciones de energía o del turismo, enfrentarán mayores presiones sobre el crecimiento y la inflación.
El organismo señala que América Latina inició 2026 con fundamentos económicos relativamente sólidos. En la mayoría de los países, el crecimiento se encontraba cerca de su potencial y la inflación mostraba una tendencia hacia las metas fijadas por los bancos centrales. Además, muchas economías habían logrado absorber el impacto de episodios recientes de incertidumbre comercial y financiera. Sin embargo, el nuevo escenario geopolítico ha comenzado a alterar esas perspectivas.
Ganadores y economías más vulnerables
El FMI explica que los países exportadores de petróleo y otras materias primas energéticas podrían registrar ingresos adicionales gracias al incremento de los precios internacionales. Economías como Brasil, Colombia, Canadá o Estados Unidos tendrían una mejora en sus cuentas externas y en la recaudación fiscal derivada de mayores exportaciones energéticas.
En contraste, las economías de Centroamérica y varias naciones del Caribe enfrentarían un escenario más complejo debido a su dependencia de las importaciones de combustibles. El aumento en los costos energéticos podría deteriorar las balanzas comerciales, incrementar la presión sobre las finanzas públicas y afectar el consumo interno. Los países caribeños altamente dependientes del turismo también enfrentarían mayores riesgos, considerando sus elevados niveles de deuda y la sensibilidad del sector turístico frente a un entorno internacional más incierto.
El análisis también destaca que las condiciones financieras internacionales podrían endurecerse. Un mayor nivel de aversión al riesgo entre los inversionistas suele traducirse en mayores costos de financiamiento y menores flujos de capital hacia las economías emergentes, situación que afectaría especialmente a los países con elevados déficits externos o una fuerte dependencia del financiamiento internacional.
La inflación volverá a ser un desafío regional
Aunque el impacto sobre el crecimiento económico será diferente entre países, el FMI prevé que la inflación aumentará en toda la región. El encarecimiento del petróleo elevaría los costos del transporte, la producción y los alimentos, afectando con mayor intensidad a los hogares de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su presupuesto a bienes esenciales.
Ante este escenario, el organismo recomienda mantener políticas macroeconómicas prudentes, preservar la credibilidad de los bancos centrales y evitar subsidios generalizados que puedan deteriorar las cuentas fiscales. En su lugar, plantea priorizar apoyos focalizados para los sectores más vulnerables y continuar fortaleciendo los márgenes fiscales para responder a futuros choques externos.
Más allá del desenlace del conflicto, el FMI advierte que la incertidumbre geopolítica continuará siendo un factor determinante para las economías latinoamericanas. La capacidad de cada país para enfrentar este entorno dependerá de la solidez de sus políticas económicas, su diversificación productiva y su nivel de exposición a los mercados internacionales de energía y financiamiento.




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