Pagos digitales avanzan en la región, pero el efectivo sigue presente
- M&T
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Los pagos digitales ya no son una promesa futura, sino una realidad que avanza con rapidez en AmĆ©rica Latina y el Caribe. Sin embargo, detrĆ”s de esta adopción creciente persiste un desafĆo clave: lograr que estos mĆ©todos no solo estĆ©n disponibles, sino que funcionen de forma confiable en la vida cotidiana de las personas.

(M&T)-. Un estudio reciente de Mastercard revela que el 89% de los consumidores en la región ya se consideran usuarios digitales, mientras que casi 9 de cada 10 estÔn listos para adoptar pagos digitales en sus actividades diarias. Este dato refleja un avance significativo en la transformación financiera, pero también marca el inicio de una nueva etapa centrada en la confianza y el uso consistente de estas herramientas.
A pesar de este crecimiento, la adopción no es homogénea. El 68% de quienes aún no utilizan pagos digitales afirma que probablemente lo harÔ en el futuro, lo que evidencia un potencial de expansión importante. Sin embargo, el verdadero reto ya no es solo el acceso, sino facilitar que las personas puedan pagar, recibir dinero y gestionar sus finanzas con confianza en cualquier contexto cotidiano.
Débito, efectivo y la brecha de aceptación
En este escenario, las tarjetas de dĆ©bito se consolidan como el principal mĆ©todo de pago, utilizadas por el 60% de los consumidores en sus transacciones diarias, especialmente en actividades frecuentes como supermercados (34%), restaurantes (33%) y servicios bĆ”sicos. Este comportamiento refleja cómo lo digital se integra cada vez mĆ”s en el dĆa a dĆa.
No obstante, el efectivo sigue teniendo un rol relevante. El 47% de los consumidores ha recurrido al efectivo en los últimos seis meses, principalmente debido a limitaciones en la aceptación de pagos digitales en comercios pequeños o informales. Esta brecha representa uno de los principales obstÔculos para avanzar hacia una inclusión financiera mÔs amplia.
La demanda por mayor aceptación es clara: el 87% de los usuarios desea que mĆ”s comercios acepten pagos digitales, mientras que el 59% afirma que aĆŗn debe usar efectivo al menos una vez al mes, incluso cuando preferirĆa pagar digitalmente. Esto evidencia una desconexión entre la intención del consumidor y la infraestructura disponible.
Confianza, seguridad y el futuro de la inclusión financiera
MÔs allÔ de la disponibilidad, la confianza es el eje central del crecimiento digital. El 95% de los usuarios considera la seguridad como un factor decisivo al elegir cómo pagar, mientras que el 94% valora la confiabilidad del sistema. Estas cifras confirman que la adopción sostenida depende directamente de la percepción de protección en cada transacción.
Para quienes aĆŗn dudan, el 43% indica que mejores medidas de seguridad impulsarĆa su uso, seguido de una mayor claridad en la protección ante problemas (38%) y un mejor servicio al cliente (36%). Esto demuestra que el desarrollo tecnológico debe ir acompaƱado de experiencias mĆ”s seguras y transparentes.
En lĆnea con esta evolución, Mastercard ha planteado un objetivo ambicioso: conectar y proteger a 500 millones de personas y pequeƱas empresas hacia la salud financiera para 2030. Este enfoque trasciende el acceso, apostando por un ecosistema donde los usuarios puedan gestionar sus finanzas, planificar y crecer con herramientas digitales confiables.
La transición hacia una economĆa digital en la región ya estĆ” en marcha, pero su consolidación dependerĆ” de cerrar la brecha de aceptación, fortalecer la seguridad y garantizar experiencias sin fricción en cada punto de pago. En ese camino, la inclusión financiera dejarĆ” de medirse solo por acceso y pasarĆ” a evaluarse por su impacto real en la vida diaria de las personas.
