Pagos digitales avanzan en la región, pero el efectivo sigue presente
- M&T

- 22 abr
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Los pagos digitales ya no son una promesa futura, sino una realidad que avanza con rapidez en América Latina y el Caribe. Sin embargo, detrás de esta adopción creciente persiste un desafío clave: lograr que estos métodos no solo estén disponibles, sino que funcionen de forma confiable en la vida cotidiana de las personas.

(M&T)-. Un estudio reciente de Mastercard revela que el 89% de los consumidores en la región ya se consideran usuarios digitales, mientras que casi 9 de cada 10 están listos para adoptar pagos digitales en sus actividades diarias. Este dato refleja un avance significativo en la transformación financiera, pero también marca el inicio de una nueva etapa centrada en la confianza y el uso consistente de estas herramientas.
A pesar de este crecimiento, la adopción no es homogénea. El 68% de quienes aún no utilizan pagos digitales afirma que probablemente lo hará en el futuro, lo que evidencia un potencial de expansión importante. Sin embargo, el verdadero reto ya no es solo el acceso, sino facilitar que las personas puedan pagar, recibir dinero y gestionar sus finanzas con confianza en cualquier contexto cotidiano.
Débito, efectivo y la brecha de aceptación
En este escenario, las tarjetas de débito se consolidan como el principal método de pago, utilizadas por el 60% de los consumidores en sus transacciones diarias, especialmente en actividades frecuentes como supermercados (34%), restaurantes (33%) y servicios básicos. Este comportamiento refleja cómo lo digital se integra cada vez más en el día a día.
No obstante, el efectivo sigue teniendo un rol relevante. El 47% de los consumidores ha recurrido al efectivo en los últimos seis meses, principalmente debido a limitaciones en la aceptación de pagos digitales en comercios pequeños o informales. Esta brecha representa uno de los principales obstáculos para avanzar hacia una inclusión financiera más amplia.
La demanda por mayor aceptación es clara: el 87% de los usuarios desea que más comercios acepten pagos digitales, mientras que el 59% afirma que aún debe usar efectivo al menos una vez al mes, incluso cuando preferiría pagar digitalmente. Esto evidencia una desconexión entre la intención del consumidor y la infraestructura disponible.
Confianza, seguridad y el futuro de la inclusión financiera
Más allá de la disponibilidad, la confianza es el eje central del crecimiento digital. El 95% de los usuarios considera la seguridad como un factor decisivo al elegir cómo pagar, mientras que el 94% valora la confiabilidad del sistema. Estas cifras confirman que la adopción sostenida depende directamente de la percepción de protección en cada transacción.
Para quienes aún dudan, el 43% indica que mejores medidas de seguridad impulsaría su uso, seguido de una mayor claridad en la protección ante problemas (38%) y un mejor servicio al cliente (36%). Esto demuestra que el desarrollo tecnológico debe ir acompañado de experiencias más seguras y transparentes.
En línea con esta evolución, Mastercard ha planteado un objetivo ambicioso: conectar y proteger a 500 millones de personas y pequeñas empresas hacia la salud financiera para 2030. Este enfoque trasciende el acceso, apostando por un ecosistema donde los usuarios puedan gestionar sus finanzas, planificar y crecer con herramientas digitales confiables.
La transición hacia una economía digital en la región ya está en marcha, pero su consolidación dependerá de cerrar la brecha de aceptación, fortalecer la seguridad y garantizar experiencias sin fricción en cada punto de pago. En ese camino, la inclusión financiera dejará de medirse solo por acceso y pasará a evaluarse por su impacto real en la vida diaria de las personas.




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