CEPAL: La región necesita transformar su economía y también la forma de ejecutar sus políticas

América Latina y el Caribe atraviesa una etapa en la que la geopolítica, la inteligencia artificial, la integración regional y las restricciones fiscales están redefiniendo las posibilidades de crecimiento. Frente a este escenario, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) plantea que el reto ya no consiste únicamente en identificar qué transformaciones necesita la región, sino en desarrollar las capacidades necesarias para ejecutarlas y sostenerlas en el tiempo.

(M&T)-. El documento Gestión de las transformaciones en una era de rupturas, preparado para el cuadragésimo primer período de sesiones de la CEPAL, analiza cómo los países pueden responder a un entorno internacional caracterizado por una mayor fragmentación del multilateralismo, tensiones geopolíticas, competencia tecnológica y nuevas formas de presión económica. La publicación centra su análisis en tres transformaciones: digitalización e inteligencia artificial, integración regional y una macroeconomía acompañada de una fiscalidad más sólida.
Uno de los principales diagnósticos del organismo es que la economía mundial se está desplazando de un orden principalmente basado en reglas hacia otro donde las relaciones de poder tienen mayor peso. La interdependencia económica continúa, pero cada vez está más vinculada con intereses de seguridad, decisiones estratégicas y competencia entre grandes potencias, especialmente en áreas como tecnología, infraestructura, comercio e inversión.
Para América Latina y el Caribe, esta transformación supone riesgos, pero también oportunidades. La región dispone de recursos energéticos, minerales críticos, biodiversidad, capacidades productivas y un mercado de más de 660 millones de personas, activos que han adquirido mayor relevancia frente a la transición energética y la competencia tecnológica global. El desafío, según la CEPAL, consiste en convertir esas ventajas en desarrollo mediante instituciones más sólidas y estrategias de largo plazo.
La inteligencia artificial y la transformación digital aparecen como una de las principales oportunidades para elevar la productividad regional. Estas tecnologías pueden automatizar procesos, reorganizar tareas y favorecer una mayor sofisticación de sectores como agricultura, manufactura, logística y servicios intensivos en conocimiento. Sin embargo, la CEPAL advierte que su impacto dependerá de inversiones simultáneas en infraestructura, talento, capacidades empresariales y acceso tecnológico.
Las brechas todavía son amplias. Aunque la cobertura regional de Internet ronda el 78%, cuando se consideran variables como calidad, asequibilidad, disponibilidad de dispositivos y habilidades digitales, solo alrededor del 27% de la población cuenta con conectividad significativa. Esta diferencia afecta especialmente a hogares de menores ingresos, zonas rurales y poblaciones históricamente excluidas.
El rezago también se observa en el ecosistema de IA. El informe señala que el 68% de los investigadores activos en inteligencia artificial de la región se concentra en Brasil y México, mientras Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México agrupan el 87% del total. Además, la adopción empresarial de IA continúa por debajo del promedio de las economías de la OCDE.
Integración y finanzas, dos piezas de la transformación
La integración regional es otro de los ejes del informe. Los 33 países de América Latina y el Caribe conforman un mercado de más de 660 millones de habitantes y un PIB conjunto de US$6,8 billones, pero los intercambios dentro de la propia región continúan siendo reducidos frente a otras zonas del mundo.
En 2024, las exportaciones intrarregionales representaron apenas 14% de las exportaciones totales de bienes, frente a niveles considerablemente mayores en Europa, Asia Oriental y Sudoriental o América del Norte. Centroamérica, sin embargo, presenta un comportamiento diferente: aproximadamente 28% de sus exportaciones de bienes se destinan a la propia subregión, el doble de la proporción registrada por América Latina y el Caribe en conjunto.
La CEPAL propone avanzar en infraestructura regional, facilitación del comercio, convergencia regulatoria, servicios modernos, inversión intrarregional y cooperación digital. En este último ámbito, plantea que la naturaleza transfronteriza de los datos, la ciberseguridad y las plataformas digitales exige respuestas coordinadas entre países.
El tercer gran frente es fiscal. Los ingresos de los gobiernos centrales de América Latina alcanzaron en promedio 18,7% del PIB en 2025, mientras la deuda pública se situó alrededor de 52,3% del PIB. En el Caribe, la deuda promedio llegó al 71,3% del PIB, reflejando el limitado margen fiscal disponible para responder a nuevas demandas de inversión y desarrollo.
A esto se suma el incumplimiento tributario. La CEPAL calcula una brecha de aproximadamente US$433.000 millones entre evasión del impuesto sobre la renta y del IVA, mientras los gastos tributarios rondan el 4% del PIB regional. Frente a este panorama, el organismo plantea fortalecer la recaudación, aumentar la progresividad de los sistemas fiscales y proteger la inversión pública.
Más allá de las medidas económicas individuales, el mensaje transversal del informe es que las transformaciones no dependen únicamente de buenas políticas. Requieren instituciones con capacidades técnicas, operativas, políticas y prospectivas, coordinación entre actores, diálogo social y mecanismos que permitan mantener las decisiones más allá de los ciclos electorales.
En una región sometida a cambios tecnológicos acelerados, presiones externas y limitaciones fiscales, la capacidad de ejecutar y sostener reformas puede ser tan determinante como la propia elección de las políticas. La propuesta de la CEPAL apunta precisamente a convertir los activos regionales en productividad, inversión, integración y mejores oportunidades económicas mediante una estrategia que combine visión de largo plazo con capacidad institucional.




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