Centroamérica y el Caribe frente al reto de crecer mejor

Centroamérica y el Caribe mantienen perspectivas positivas de crecimiento, pero el desafío sigue siendo convertir ese avance en mayor productividad, inversión y empleos de más valor.

(M&T)-. Crecer es una buena noticia, pero no necesariamente significa avanzar. Para Centroamérica y el Caribe, el reto ya no pasa únicamente por registrar mejores cifras de Producto Interno Bruto (PIB), sino por lograr que ese crecimiento se traduzca en empresas más productivas, mayor inversión y empleos capaces de generar mejores ingresos.
Las perspectivas siguen siendo relativamente favorables para parte de la región. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta que Centroamérica mantendrá un ritmo de expansión superior al promedio latinoamericano, mientras algunas economías del Caribe continúan beneficiándose del turismo, la inversión y el dinamismo de sectores específicos.
Sin embargo, detrás de esas cifras persiste un problema estructural: la baja productividad. Una economía puede crecer por mayor consumo, remesas, construcción o exportaciones, pero si las empresas no producen más valor por trabajador, el avance tiene límites.
El verdadero reto está en la productividad
La productividad determina cuánto valor puede generarse con los recursos disponibles. Cuando mejora, las empresas pueden ser más competitivas, incorporar tecnología, elevar salarios y avanzar hacia actividades de mayor sofisticación.
El problema es que América Latina y el Caribe ha mostrado un desempeño débil en esta materia. Datos recientes de la Organización Internacional del Trabajo reflejan que la productividad laboral regional ha avanzado poco e incluso ha retrocedido en algunos mercados durante la última década, ampliando la distancia frente a otras economías.
Esa brecha también se refleja en el empleo. No basta con crear nuevos puestos de trabajo si buena parte de ellos continúa concentrándose en actividades informales o de bajo valor agregado, con pocas oportunidades de capacitación, crecimiento profesional o mejora salarial.
Convertir crecimiento en capacidades
La inversión será una de las piezas fundamentales para cambiar ese escenario. Infraestructura, digitalización, automatización, capacitación y acceso a financiamiento pueden ayudar a que las empresas produzcan más, mejoren procesos y compitan en mercados de mayor valor.
Para Centroamérica y el Caribe, esto cobra todavía más importancia ante oportunidades como el nearshoring, los servicios digitales y la reorganización de las cadenas globales de suministro. Atraer nuevas inversiones puede generar crecimiento, pero su impacto será mayor si también desarrolla proveedores locales, talento especializado y capacidades tecnológicas.
El desafío, por tanto, será pasar de celebrar cuánto crece la economía a analizar qué tipo de crecimiento se está construyendo. Más que aumentar el PIB, la región necesita transformar esa expansión en productividad, inversión y empleos de mayor valor. Porque crecer sigue siendo necesario, pero por sí solo ya no es suficiente.




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