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Sostenibilidad en la ruralidad centroamericana


Por: Emmanuel Miranda Pérez, Consultor de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de CLC afiliada de LLYC,  Periodista y egresado con mención de honor de la maestría en Responsabilidad Social y Sostenibilidad de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).

(M&T)-. 22 millones 700 mil centroamericanos residen en zonas rurales de la región. El acceso a servicios de calidad está usualmente limitado para estas personas. Por esta razón, para mejorar la satisfacción de sus necesidades económicas sociales y ambientales necesitan de la participación activa y responsable del sector privado.

Pero, ¿cómo debe abordar la sostenibilidad estas empresas para que puedan mejorar su impacto y solventar las necesidades básicas de las comunidades donde se desarrollan?. Para lograr este objetivo, las empresas deben analizar en primera instancia su materialidad. Cuando desarrollan su estrategia de sostenibilidad, las empresas determinan una serie de temas los cuales son centrales para su giro de negocio. 

La construcción de esta materialidad debe realizarse de manera dialéctica, tomando en cuenta por un lado las expectativas de la empresa, sus impactos, tanto positivos como negativos en las tres dimensiones de la sostenibilidad (económico, social y ambiental) y, por otro lado, las necesidades y expectativas de sus públicos de interés. Cuando existe una disociación entre las expectativas internas y las externas, el cumplimiento e impacto de los objetivos estratégicos de la sostenibilidad se pone en riesgo.

La materialidad también es central debido a que la empresa debe comprender que no puede resolver todos los problemas que la comunidad tiene ni sustituir las competencias y responsabilidades de los gobiernos nacionales y locales, la Administración y las organizaciones comunitarias. 

Sin embargo, las empresas sí pueden concentrarse en contribuir a resolver ciertos problemas y así impactar positivamente a los habitantes de la ruralidad. Esta materialidad debe tomar en consideración las particularidades de las comunidades.

También, es importante para las empresas que desarrollan sus operaciones en la ruralidad utilizar alianzas público privadas para resolver los principales problemas de las comunidades. Las empresas no siempre tienen que invertir directamente en proyectos de infraestructura o de desarrollo social. Las empresas pueden servir como catalizadores de las necesidades, ayudando a los habitantes a acceder a los tomadores de decisión y a promover soluciones para el bien común.

Finalmente, una fórmula para tener un impacto real en las comunidades rurales es la transformación de la empresa en un negocio inclusivo. Los negocios inclusivos se refieren a aquellos que incorporan a las personas más pobres en cualquiera de las fases de la cadena de valor, ya sea en la demanda de bienes y servicios (encadenamiento productivo) como en la oferta, vendiendo productos a bajo costo para las personas. 

Un ejemplo exitoso de este modelo de negocios inclusivos se presenta en Pakistán con la empresa agrícola Engro Foods, la cual apoya con transferencia tecnológica, apoyo técnico a bajo costo, semillas, educación y capacitación, así como desarrollo de potencialidades a productores de la base de la pirámide en su país. Engro Foods ha conseguido mejorar sustancialmente la productividad y el acceso del mercado a miles de agricultores paquistaníes.

Ejemplos como este pueden ser replicados y promovidos en la región centroamericana y pueden generar un gran impacto en las vidas de las personas y organizaciones con las cuales se relaciona la empresa en el área centroamericana.

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