Programa Estado Nación: Mercados alimentarios alternativos ganan terreno frente a la crisis agrícola en Costa Rica
- Eduardo Cubillo
- hace 3 días
- 3 min de lectura
A pesar de las tareas pendientes, el beneficio ambiental es innegable. Al priorizar el consumo local y de temporada, se reduce drásticamente la huella de carbono asociada al transporte de mercancías

El sistema agroalimentario de Costa Rica atraviesa una etapa de profundos cambios y señales de debilitamiento. En los últimos años, el país ha experimentado una reducción sostenida en su producción nacional, el área cultivada y el empleo agrícola, lo que ha elevado drásticamente la dependencia de alimentos básicos importados.
Ante este panorama de vulnerabilidad comercial y pérdida de soberanía alimentaria, una investigación liderada por Guido Barrientos Matamoros y publicada por el Programa Estado Nación (PEN) revela que los Mercados Alimentarios Alternativos (MAA) están emergiendo como una vía crucial para rescatar el comercio justo, la sostenibilidad ambiental y la equidad social en el país.
A diferencia de los supermercados convencionales, caracterizados por cadenas largas de intermediarios y relaciones impersonales, e incluso distanciándose de las tradicionales Ferias del Agricultor, los MAA operan bajo un modelo de circuitos cortos de comercialización.
De acuerdo con el estudio de Barrientos Matamoros y Erick Chaves Solano (2026), estos espacios no se limitan al intercambio de dinero por mercancía.
"Se reconocen como circuitos que fortalecen la economía campesina, reducen distancias físicas y culturales entre el campo y la ciudad, y fomentan relaciones de confianza y solidaridad", detalla el informe del PEN.
En estos mercados, es habitual que la venta sea 100% directa y que se organicen actividades complementarias, como talleres de huertas, intercambio de semillas, charlas educativas y clases de yoga.
Por ejemplo, la Feria Verde, que se realiza los sábados en el polideportivo de Aranjuez en San José, en la que se encuentra desde alimentos como huevos, trucha ahumada, pan de masa madre, frutas y verduras, hasta artesanías y vestimenta, con distintos músicos que se presentan semana a semana.
El mapeo de la investigación identificó un total de 18 iniciativas activas distribuidas en todo el territorio costarricense. Entre los espacios pioneros y más consolidados destacan la Feria El Trueque (fundada en 1999 en Barrio Dent), la mencionada Feria Verde de Aranjuez (desde 2009 en San José) y el Mercado del Mar de CoopeSolidar R.L.
Asimismo, el movimiento se extiende a zonas rurales y costeras, incluyendo la Feria Agroecológica de Puerto Viejo en Talamanca, el Mercado Verde en Puerto Jiménez y el Mercado Orgánico Artesanal en La Fortuna de San Carlos.
Colectivamente, estas 18 alternativas agrupan a unos 650 oferentes —provenientes en su mayoría de la agricultura familiar, pesca artesanal y producción libre de agroquímicos— y atraen semanalmente a un flujo de entre 4.200 y 7.000 consumidores.
A pesar del impacto positivo que explican en el artículo, se subraya que el alcance actual de estos mercados dentro de la sociedad costarricense aún es bajo. Uno de los mayores retos radica en la percepción de los precios.
Los administradores de estos espacios coinciden en que la mayoría de los compradores habituales pertenecen a estratos de ingresos medios-altos o son personas extranjeras. Esto ha provocado una imagen de "mercados elitistas" que podría estar alejando a las familias de menores ingresos.

Según los autores, el desafío urgente de cara al futuro es implementar mecanismos de regulación que garanticen precios justos para los productores, pero que a su vez vuelvan estos alimentos sanos accesibles para toda la población.
A pesar de las tareas pendientes, el beneficio ambiental es innegable. Al priorizar el consumo local y de temporada, se reduce drásticamente la huella de carbono asociada al transporte de mercancías y el desperdicio de empaques plásticos.
Paralelamente, en el ámbito social, los MAA devuelven el protagonismo a las familias campesinas y abren una ventana para articular políticas públicas junto a gobiernos locales y universidades, con el fin de robustecer la seguridad alimentaria desde las comunidades.




Comentarios